17 de junio de 2011

Catorce años, ca-tor-ce, en el UK

El 17 de Junio de 1997, una parejita de indocumentados esperaba nerviosa en el aeropuerto de Vetusta un vuelo de -atención- Aviaco con destino Londinium. Llevaban 90 kilos, 90, de equipaje (aquellos tiempos dorados en los que no existían las lowcost y ataban los perros con longanizas). Sus familas y algún amigo estaban allá: una madre lloraba, la otra reía histérica. No tenían billete de vuelta. Esto, que puede parecer sólo una metáfora, ha resultado ser más: aún no han vuelto.



Esta parejita eran nuestros héroes los Pedalistas, embarcándose en la mayor aventura -que ya es decir-de su vida: uno dejaba un trabajo fijo prometedor en una respetable Entitat y otra se lanzaba, con un título bajo el brazo que la acreditaba como conocedora de un tema del que no sabía literalmente NADA (de ahí en sobrepeso en libros y apuntes), al mercado laboral.



Aterrizamos en Gatwick, y nos vino a recoger Angeles, una amiga de la infancia, azafata de la British Airways. Recuerdo ir a un Tesco a comprar cuatro cosas por las que pagamos la exorbitante cantidad de £32. Y cómo estaba la pound en aquella época. Imposible.



Nuestra primera casa de parejita en esta nueva etapa fue la de Steve, un amigo que llevaba varios meses rodando un documental en el Himalaya. Esa casa fue nuestra base para recorrernos la geografía de la isla. Y en Grimsby, mi primera entrevista, me ofrecieron mi primer trabajo. Inconscientes. Y lo acepté. Inconsciente. Y sí, en Grimsby, a mucha honra: como diría Bill Bryson, somebody had to.



Hay una escala clásica para medir el riesgo de depresión (Social Readjustment Rating Scale, Holmes & Rahe, 1967) que estableció una lista de factores de riesgo para el desarrollo d ela enfermedad. Matrimonio (o irse a vivir con tu pareja), cambiar de trabajo, cambiar de país estaban en la lista. Cumplíamos varias. Afortunadamente, no nos deprimimos. Gracias a todos los que se han cruzado en nuestro camino durante estos años y nos han hecho este viaje tan chulo.




CATORCE años. Se puede decir que, a falta de bodorrio, este es nuestro aniversario. Catorce. Y ha sido muy bonito, pero disculpen, ahora tengo que gritar.

8 comentarios:

  1. Y que cumplan muchos máaaas!!

    Enhorabuena

    ResponderEliminar
  2. 14 años aguantando a Maromo y viviendo en casas con moqueta en los baños?

    Eres mi heroína...


    Y que conste que no estoy haciendo méritos para calmar tu enfado de estos dias..

    Besos

    ResponderEliminar
  3. Y lo que nos ahorramos en alfombras de ducha con esta facility de la carpet? Y lo q nos ahorramos en luz al no tener tele? Y el NObel q me van a dar por el estudio clínico de maromo dentro d eunos 20 años?

    Mo: careces de imaginación!

    Y a ver ese mail con carnaza y escabro!

    ResponderEliminar
  4. Toda una aventura que está saliendo bien. ¡Felicidades! Este año yo también cumplo 14 años de casada.

    ResponderEliminar
  5. ¡Qué mayores os estáis haciendo!

    ResponderEliminar
  6. ¡¡Patito!! que bien, se confirma que el matrimonio puede durar más de un año feliz ;)

    Di, eso si...ahorrar en alfombras esta claro...pero y donde queda el poder comer caracoles??....

    Para mi tambien eres mi heroína...;)
    Besis!!!

    ResponderEliminar
  7. Cómo es el mundo, ¿verdad? Y yo, sin comerlo ni beberlo, os encuentro ya tan hechos y derechos, y tan queribles.

    A veces los dioses nos premian con la injusticia positiva.

    ResponderEliminar
  8. Enhorabuena Di, ¿para cuándo los calcetines con sandalias?

    Nán, tiene que ser una injusticia negativa, hombre, ¡menos por menos más!

    ResponderEliminar

¡Bienvenid@ a DD!

Poniendo aquí tu comentario te arriesgas a que Diva o Di continúen divagando.

Quedas advertid@.

Gracias por divagar.