19 de octubre de 2017

Huyendo de las playas con gente en el noroeste de Malta (M2)

2 divagues
Domingo, 15 de Octubre 2017: Noroeste

Nos despertamos tirando a tarde porque anoche llegamos en un vuelo que aterrizaba como a las 9 de la noche (que no es tan descabellado, pensarán los divagantes-recuérdese la primera noche de Peloponeso que tocamos tierra a las mil y a las dos mil llegábamos al hotel con Gran Boda Griega incluida, Boda con mayúsculas porque pinchaban Ska-P!!). El problema es que un trayecto que debería haber costado 20 minutos según los oráculos se extendió a cerca de la hora por las malditas carreteras maltesas. No, no imaginen caminos rurales con muros de piedras (que también, esto otro día), sino que hay una especie de autopistas complejísimas, con excalestrics nivel leyenda (lo dice alguien que ha copilotado en LA), y rotondas por todos los sitios. Como digo, soy copilota del paciente y siempre cool-tranquilo Peda, y  pero -confesión, también soy de aquel tipo de personas (hay dos, tú cual eres?) que para leer un mapa de sur a norte ha de darle la vuelta. Así que, desde el aeropuerto, que está al sur de la pequenia isla, hasta Il Swiequi, que es donde estaba nuestro airbnb, nos metimos en  plena Valetta la nuit, y aquí incluyo terminar (2 veces) en, valga la redundancia, la Terminal de ferry. Sin olvidar la zona industrial (flashbacks de una vez que, con Mini bebé nos perdimos a las 2 am en unos reservorios de agua al norte de Londinium), un hospital enmedio de la nada, y caminos rurales de aquellos de los que no quiero hablar hasta la aventura del martes, que tela.

Llegamos por fin a nuestro Airbnb que es un apartamento en la parte de abajo de una villa impresionante, con piscina y cama elástica (anota Mini nada más entrar) de esas circulares con protección alrededor. Hay un gran jardin con pinos, hamacas, y es todo muy acogedor. Los alquiladores son una irlandesa, su marido (no sabemos nacionalidad, tal vez americano, pero vivió en el barrio de al lado nuestro en Londinium en el pasado). Tienen dos ninios y hace un anio decidieron venirse aquí, donde trabajan desde la villa, en un chiringuito (compania) de marketing que regentan desde la terraza (Cris cris cristina, dirige la oficina tumbada en la piscina). Nos dan las indicaciones de la casa, nos han dejado comida en la nevera (viva) y nos anuncian que al día siguiente se van a Sicilia a una quedada familiar, así que estaremos solos hasta el martes.

Así que el domingo, reyes del castillo, para cuando hemos conseguido movilizarnos, ducharnos, etc, noss damos cuenta que lo primero que hay que hacer es ir a Greens, el supermercado que nuestra anfitriona ya nos había dicho que estaba "muy bien", pero que supera todas las expectativas. A ver, he estado en supermercados "muy bien" presentados ("qué lineales", frase de los Jekes cuando se refieren a los ingleses), en UK los mejores son Waitrose o M&S (no entremos en los Harrods Food Halls o Selfridges), en la península ahí tenemos al ECI, y en los EE.UU. los hay también impresionantes, Whole Foods por ejemplo, que también está ya en Londinium. Pero, sinceramente, no he visto nada tan espectacular como Greens... todo es exagerado, desde los carritos sicodélicos hasta la pescadería con acuario, la sección gominolas como de parque infantil, la cafetería-restaurante que tiene dentro.... en fin, todo.



En resumen: que salimos de casa al turisteo a horas intempestivas, (las 2 pm, no exagero) y nos encaminamos al noroeste, en concreto a la "Golden Bay", una playa muy recomendada, y otra a su lado algo menor. Pero al llegar hay fila para aparcar, un hombre que indica, y me bajo, miro, veo todas las sombrilllas y nanai.... nos vamos. El hombre que guía el aparcamiento me dice que entre semana estará más transitable. Domingueros.

Seguimos carretera hacia el norte y terminamos en otra bahía llamada Anchor Bay. En 1980, parece que Disney montó aquí todo el decorado para filmar "Popeye", protagonizada por Robin Williams. Yo nunca había oído hablar de esta peli, aunque fui fan de los dibujos y de las espinacas. Es un pueblecito exactamente como los de Disneyland, y lo han transformado en pequenio parque temático. Al fondo de la bahía, que hace una U muy cerrada, hay unos bloques de cemento en los que retozan algunos banistas. Se baja por un camino lateral y decidimos ir a baniarnos allí. Antes hacemos unas cuantas fotos por los acantilados (gran azul turquesa, de fondo se ve Gozo, la otra isla) y cuando llegamos a las plataformas de cemento para baniarnos nos damos cuenta de lo chulo que es. El azul que se ve desde arriba no es mentira, y puedes saltar directamente al agua, como si fuera una piscina donde cubre mucho,  y se puede hacer snorkling.



Comemos algo, nos secamos al sol, y de nuevo a la carretera rumbo al norte, atravesando el itsmo que une Malta con la peninsula de Marfa, que se llama Bahía de Mellieha: dicen que esta playa es la mayor de arena de toda la isla, pero eso significa sombrillas, hinchables, ninios gritando, gente. Llegamos a la Torre Roja, en un alto, desde la que hay grandes vistas, y de allí a la "Bahía Paraíso" que es un horror, con un hotel grande vampirizándola toda. Como buscamos la puesta de sol, escapamos de allí hacia la punta más oeste, Ras il-Qammieh. Hay cuatro gatos viendo al sol esconderse (según Mini "agacharse") e intentamos encontrar el punto justo entre hacer fotos y disfrutar de la vista (ideas sobre esto, en otros divagues-que alguien me recuerde si me olvido).




Ya es de noche y paramos a cenar a Mellieah, un pueblo bonito en lo alto, con una plaza con iglesia iluminada muy grandilocuente. Tras el paseo fotografiando balcones, intentamos encontrar el restaurante recomendado pero es un bar de viejos que a Mini le da mala espina. Acabamos en otro, al lado de la iglesia, donde en una sala interior juegan al bingo. La cena, sin más, aunque jamás vi tantas nueces en una ensalada, ni jamón serrano (leí mal, o bien esperaba virutas: eran lonchas, como de bocata que te pone tu madre). 

Llegamos al Airbnb agotados, con sabor a sal, y el pelo estropajo... esto ya empieza a sonar como vacaciones...

14 de octubre de 2017

Lucha de yos: a cual dejas a cargo de tus vacaciones?

8 divagues
En el libro que estoy leyendo (Homo Deus, de Harari), para explicar la diferencia entre el “yo que vive la experiencia” y el “yo que se la narra” hacen un experimento. Pero antes: el yo-experiencia es nuestra consciencia en el momento, y el que narra es el recuerdo que tenemos más tarde. Está claro que los dos no van de la mano: si así fuera, nadie se animaría a, por ejemplo, tener un segundo hijo (informo: después de pasar el dolor extremo del primero). Las mujeres sufrimos ese dolor en el momento (y en algunos casos, durante horas) y luego, pasado el tiempo, se recuerda una nebulosa. Y lo vuelves a hacer. Hay experimentos que demuestran que al yo narrador no le da demasiada importancia a la duración del proceso, pero sí a los picos y al momento final, y hace una especie de media.

Pero las decisiones más importantes de nuestra vida son tomadas por nuestro yo narrador, el de las historias-bolas- que nos contamos. Elección de pareja, de trabajo, tipo de familia... Y para demostrarlo, aquí va el experimento.

Imagina que te ofrecen dos vacaciones y tienes que elegir. La primera consiste en ir a un sitio que está bien, correcto, no sé, una ciudad bonita y civilizada, donde puedes pasear y aprender. Vuelves satisfecha, pero tampoco es el éxtasis. La segunda consiste, sin embargo, en el éxtasis padre: la mejor vacación que nunca hayas podido soñar. Cierra los ojos y piensa. Para algunos será irse de escalada a tal montaña, para otros visitar los parques temáticos de nosedónde, para los de más allá seguir la ruta que hizo Darwin, para mí, ir a un sitio con historia, mar transparente, paisajes impresionantes, buena arquitectura  y poca gente. Imagina esas dos vacaciones, y puedes elegir una, pero hay una condición: si eliges la segunda, ese viaje que siempre has soñado, en el  trayecto de vuelta final has de tomar una pastilla que te hará olvidar todo lo que has vivido. Qué eliges?

En mi estudio reguleramente científico (n=2) Peda y Mini ambos votaron por la segunda: la mejor vacación y olvidar, antes que una mediocre que siempre se recuerde. Yo comienzo a pensar y, qué angustia! Yo, que fotografío y escribo y cuento y grabo para atraparlo todo. To-do. Qué agonía, qué difícil: no somos lo que hemos vivido? Pero dónde queda el carpe diem, vive el momento?

En un rato volamos a Malta, esa isla del Mediterráneo que nos ha recomendado un amigo del club de los 100 (ha estado en más de 100 países). Y me pregunto: en el avión de vuelta me diré, vale, dame la pastilla, porque no cambio esto por unos días recordables en una destino correcto sin más? Atentos a este espacio...


11 de octubre de 2017

Día de la Niña 2017

6 divagues
Todos los años hago un divague en este día, el 11 de Octubre, el día internacional de la niña. Este año he encontrado videos en castellano... hay que verlos!

Va por vosotras, todas las niñas. Sois el futuro.



8 de octubre de 2017

Ermmm... no había caído que mi trabajo consistía además en vender?

5 divagues
 No hay dinero en ningún sitio: desde luego, no es los servicios públicos británicos. Hecho. Años de terribles recortes tories se van notando y la situación está chunga. Consideración ética. 

Pero antes de explicar mi último dilema: veamos brevísimamente cómo funcionan los servicios públicos (sí, este párrafo es necesario). La gente pagamos impuestos, que el gobierno recauda. De este bote central, el dinero se distribuye entre los organismos públicos, como educación, salud, policía, prisiones, servicios sociales, según las áreas-esto último implica que puede ocurrir que tu servicio de salud financie, por ejemplo, ciertos medicamentos o tratamientos de fertilidad, y en otra zona no. Se llama "lotería del código postal". 

En la parte de arriba de estas organizaciones públicas hay unas figuras llamadas "commisioners", que son los que manejan el presupuesto asignado a su tema en su área.  Por ejemplo, un servicio de salud de un barrio puede decidir, como he dicho, gastar su dinero en tratamiento de fertilidad y otro en una medicación nueva. También pueden "comprar" servicios: por ejemplo, prisiones puede comprar a un servicio de salud para tratar a presos con problema de abuso de sustancias, o de salud mental, o física.  

Todas estas decisiones llevan a movimientos de dinero de todos entre servicios públicos (exacto: mucha bucrocracia y pérdida de tiempo). Pero nos podemos dar por contentos cuando el dinero simplemente se mueve entre servicios públicos. Hoy en día, y cada vez más, hay empresas privadas que compiten con el Aparato de los Público, y en el clima de estos gobiernos neoliberales que sufrimos, esto es permitido y animado. Muchas clínicas privadas pueden hacer el trabajo de lo público por menos dinero precisamente porque no tienen el "Aparato": en lo público todo está supervisado, la gente necesita hacer cursos regularmente (algunos estúpidos como "seguridad, incendios, et al") y hay que hacer las cosas de una determinada manera que cuesta mucho dinero. Pero eso es otra historia.

Yo lo que querías contar hoy es que yo tenía un trabajo, y ahora tengo uno y medio. El trabajo que yo firmé es para el que estudié en la univestuta, seguido de un montón de años en la isla de aprendiza de bruja, que culmino en Bruja Suprema. El nuevo medio trabajo añadido es algo que nunca hacían las Brujas Supremas, para lo que no me he formado, y que nunca me ha interesado: vender. Antes, los "clientes" llegaban solos; ahora, como tenemos que competir con todas esas organizaciones privadas (muchas sin ninguna solvencia científica, pero con mucha teoría de marketing), la cosa se complica.  

Los gerentes de mi curro tienen dos soluciones, las dos fallidas: 1. creen que la gente no nos conoce ahí fuera, que ofrecemos un servicio serio, científico y en profundidad, pero ahí fuera no lo saben. Luego yo -no otra persona que sepa de ventas, bajo mi guía- tengo que hacérselo saber,  y en efecto "atraer clientes". Y 2. el servicio serio, científico y en profuncidad que ofrecemos es-los gerentes consideran- en el fondo demasiado serio, científico y en profundidad... todos esos privados son más baratos porque (además de no tener que cumplir todos las regulaciones nuestras) ofrecen un servicio de charanga, no-científico y superficial. Esto implica que pueden ofrecer más cantidad que nosotros, a costa de la calidad. Esto les importa a nuestros gerentes? ja! Está claro que no quieren solomillo, quieren una hilera de salchichas. Muchas salchichas. 

Como el numero 2 me horroriza, me he lanzado al 1. Y ya hemos probado todo de lo tradicional, como escribir artículos en revistas especializadas, ir a dar conferencias, abrirnos una página web. Ahora... pasemos a la "social media" (redes sociales), de donde debo ser la gurú. Renovarse o morir. 

Así que ahí me tenéis, pasando mi tiempo en algo que debería hacer "la de marketing", una chica joven que acaba de empezar y que nos dice a todos los equipos cómo vendernos. Pero ella no puede hacer nada, la pobre está tan ocupada. Vale, maja, ya lo hago yo, que no tengo nada que hacer. 

Mi equipo está ahora en twitter, y aquí os escribe la mente detrás de la cuenta: esperando que me retuitee algún alma cándida que tenga millones de seguidores para ver si nos toca la lotería. La que firma se ha tenido que abrir una cuenta de Linkedin, donde invito a conectarse conmigo a completos desconocidos: no a colegas o a investigadores de mi mundo, sino a gente de esas otras organizaciones públicas que potencialmetne pueden "comprar" nuestros servicios. Oh, y ya que estamos de confesiones, he caído en lo más bajo: me he visto obligada a abrir un grupo de Facebook con el nombre del equipo (aquí sí que no nos sigue ni el Tito). También tenemos un blog, en la web. Un blog que escribo y edito con muchas menos ganas que este, por si acaso alguien piensa que estoy poniendo los cuernos a Lodedi. 

Mañana, nada más llegar, en lugar de ver a gente, editar informes, solucionar problemas (lo que venía siendo mi trabajo), tendré que empezar por mi medio-nuevo trabajo: comprobar quién nos ha gustado, retuiteado en twitter, qué desconocido ha aceptado conectarse conmigo en linkedin, quién ha comentado en nuestro blog y constatar que seguimos obteniendo solo el eco de nuestro eooooo en Facebook. Y me reúno con la de marketing a las 10, para "nuevas ideas".

Toda esta pataleta (o "búsqueda interior") tal vez este solo parcialmente justificada. Odio vender, pero al menos -a día de hoy, todavía-  creo en la bondad de lo que vendo. Qué debe ser  vender mierda en la que no crees, que sabes la gente no necesita? Se lo preguntaré mañana a la de marketing. 



3 de octubre de 2017

Dinero y Literatura

7 divagues
Hoy ha entrado en casa nuestro primer billete de £10 con Jane Austen. Lo sacó el Bank of England el pasado 14 de Septiembre, tras la campaña de una activista feminista llamada Caroline Criado-Pérez, que consiguió miles de firmas en Change.org. Su campaña actual es conseguir que en Pairlament Square, la plaza de las estatuas detrás del Big Ben, donde hay once "grandes hombres" (Churchill, y demás) pongan una de Millicent Fawcett, sufragista. 

"Declaro que no hay otra diversión como la lectura"


Estuvimos este verano en el Bank Of England, donde había una exposición llamada "Stories from the City. The bank of England in literature" (Historias de la City. El Banco de Inglaterra y la literatura). Quién iba a decir que el Banco de Inglaterra tenía conexiones literarias? 

Para empezar, Austen no es la primera escritora en aparecer en los billetes (perdón, sí que lo es, lo que hubo antes fueron escritores):  Shakespeare en la de £20 y Dickens, en la de £10 (Dickens además incluyó una visita de los personajes de "The Pickwick papers" al Bank of England)

La vida del escritor demasiadas veces se tiene que sustentar con trabajos alimenticios, así que hubo algunos que trabajaron en el Banco (Kennet Grahame-el autor del clásico infantil "The wind in the willows" fue el Secretario del Banco; el poeta victoriano Robert Browning por los pelos se escapó de trabajar ahí, muchos de su familia lo habían hecho). Otros escritores como TS Eliot o PG Wodehouse trabajaron en la City. 

"La vuelta al mundo en 80 díascomienza con un robo en el Bank of England,  y numerosas obras de ficción hablan de crisis económicas, o de gente que lo ha perdido todo por inversiones poco estudiadas. No he leído aún "Capital" de John Lanchester, pero es una respuesta a la crisis de 2008.

Mi relación con Austen ha sido mínima. Solo he leído "Pride and prejudice" ("Orgullo y prejuicio") y creo que me quedé ahí porque poco antes o depués leí a George Eliot (que, por cierto, visitó el Bank of England y firmó un billete en 1874). "Middlemarch" (no, no busquéis enlace, lo leí en la pre-distoria, y aunque he buscado en los docus de word que escribía preblog, no hay divague) es un novelón de tal magnitud que la de Austen parecía a su lado una novelita de costumbres. Así que seguí leyendo otras cosas, y me olvidé de Jane. 

Pero parece que el dinero es un tema importante en sus novelas (lo es en "Orgullo", donde un personaje es despreciado por haber hecho dinero con los negocios, vs. vivir de las tierras que es lo que se llevaba en aquella época. Supongo que a los negociantes se les veía como a los nuevos ricos hoy en día... tienen pasta pero no "pertenecen") En la época de Austen el matrimonio establecería la posición de la mujer, ya que su estabilidad financiera dependería del marido. Buf.

En contraste con sus personajes, como buena victoriana escritora independiente, Austen no se casó, y su situación económica fue más bien precaria tras la muerte de su padre. Hace poco hice un curso de literatura a distancia. A menudo usaban "Emma" para ejemplificar técnica literaria, y me pregunto si es mi momento de volver a leer a Austen. 

Pero por dónde empezar?

1 de octubre de 2017

Va por todas las vidas que podríamos vivir

9 divagues
Hace siglos, en el pleistoceno del divlog, hice una serie sobre surf, un deporte que en mi vida he practicado-sería un desastre-, pero que me deja embobada ya solo vicariamente. Qué debe ser subirte tú misma a una tabla y ...volar. Creía que había hecho también un divague a propósito del famoso artículo de Susan Orlean ("Life's swell"), sobre la chicas surfistas de Maui, Hawai. Pero no, así que recomiendo leerlo directamente.

Ayer en una de esas revistas de deportes extremos que dan en el metro me encontré con una entrevista a Laird Hamilton, el controvertido surfista de 53 años, porque se acaba de estrenar (ha estado en el Festival de San Sebastian) un documental sobre su vida. Se titula "Take every wave" (Coge todas y cada una de las olas), y va un poco de su filosofía de vida: no dejes pasar una sola oportunidad, vive el momento, aprovecha el miedo. Aparecía en una foto inmerso en cubitos de hielo, y contando cuánto se aprende del dolor (hay que estar en esa mentalidad para ser deportista de élite, supongo-eso o estar en alguna secta). Su motto es "no dejes que tus recuerdos sean mayores que tus sueños". Me dió que pensar: en qué punto la gente normal se plantea que lo que está por venir ya es una cuesta abajo, ya es decadencia, enfermedad, dolor, y muerte? En qué punto la gente quiere dejar de aprender, de ver, de compartir? Igual ese es el momento verdadero del declive, y eso es lo que significa, para el común de los mortales "Take every wave"... el viejo "Carpe Diem". 

Laird: va por todas las vidas que podríamos vivir.


25 de septiembre de 2017

"Posesión. Un romance" de AS Byatt: Thriller metaliterario, crítica de poesía victoriana, sátira.

14 divagues
Los caminos por los que se llega a un libro predisponen a lo que va a ser nuestro encuentro con él. Si lo ha recomendado ese amigo del que te fías ciegamente, si en una entrevista un autor que te gusta habla de él, si es un clásico que sabes cuenta con la aprobación de los entendidos. Así que, qué extranio es, por lo menos para mí, lanzarme a un libro que nadie me ha recomendado, que no conozco a nadie que lo haya leído y que descubro por casualidad. 

Fue una tarde en Foyles Royal Festival Hall en el Southbank. Pasábamos uno de esos ratos maravillosos en lo que cada uno nos vamos a una sección (flashbacks de Mini, pequenísima, en la zona infantil con cuentos) y exploramos. Me detuve en una de esas secciones en las que apilan libros con un titular, concretamente "Modern Classics", y junto a los sospechosos habituales vi un libro cuyo título me tiró para atrás: "Posesión. Un romance", de la autora A.S.Byatt, que había sido premio Booker en 1990 (como el anio pasado fue "El vendido" de Paul Beatty). Pese a todos los prejuicios del mundo, el que fuera calificado por los libreros de Foyles como "clásico moderno" me hizo darle la vuelta y, al leer la contratapa, inmediatamente quise tenerlo. Posesión: lo mío con los libros.

Cada vez que he comentado a conocidos ingleses que leía "Posesión", nadie sabía de lo que hablaba, y probablemente pensaban en una novela de terror, tema diabólico, ninia del exorcista gira la cabeza en el fondo. Lo de "un romance" ni lo decía, al fin y al cabo está escrito muy pequenio debajo.  Pero antes de empezar la novela (que tiene mucho de Crítica Literaria) ya Byatt nos deja claro en la cita de Nathaniel Hawthorne que "romance", además de una historia de amor, significa en la tradición literaria una obra que intenta conectar tiempos pasados, casi de cuento de hadas, con el aquí-y-ahora. Aquellas épocas de caballeros con armadura y damiselas en su torre o, como lo define John Mullan, profesor de literatura en University College London: "desde historias medievales de caballería hasta los antiguos cuentos en verso de Keats, Coleridge y Scott, pasando por el arturianismo victoriano de Tennyson (...) a menudo ha existido en antagonismo con la novela, llena de "verdad" vs. el romance lleno de monstruos".

Y eso es lo que pasa en "Posesión", que unos académicos de la literatura de hoy en día por casualidad comienzan a investigar la vida de unos poetas victorianos, a los que tenemos acceso vía sus poemas, diarios, trozos de periódico, y sobre todo, cartas. Porque así comienza la novela: Roland, un académico sin mucho futuro, agonizando en el Departamento de Inglés de una universidad londinense donde su grupo ("la Fábrica de Ash") estudia hasta la saciedad a un famosísimo poeta victoriano llamado Randolph Henry Ash (inspirado vagamente en Robert Browning o tal vez Alfred Tennyson), encuentra en un libro en la biblioteca el borrador original inédito de una carta de Ash a una poeta menor, Christabel LaMotte (inspirada en Christina Rossetti) que ha conocido en una reunión. Que se trata de LaMotte no lo sabemos hasta pasadas unas páginas, tras algo de investigación de Roland, pero lo que es claro es que el borrador era para una mujer que había impactado a Ash, porque en lo escrito había una sensación de "urgencia" (no son así las cartas de amor, en cualquier fase?). Roland se guarda la carta, hasta ahora nunca descubierta, porque se da cuenta de la bomba de relojería que esto puede ser: Ash, el poeta del que todo su equipo y otros académicos internacionales han estudiado, investigado, escrito tesis, libros, etc, podría ser otra persona que no el marido intachable de su esposa, con la que no tuvo hijos. 

La mayor especialista en LaMotte es una académica en el Centro de Estudios de Mujeres de la Universidad de Lincoln. Así que Roland sube a la ciudad, que conozco bien porque está cerca de Nottingham. Lincoln respira alrededor de su enorme catedral, sus calles son empedradas, todo debía ser así en la época victoriana. Es un sitio muy pequenio, pero allí vive Maud, estudiosa de la literatura que no quiere saber mucho más del mundo que lo que le ofrecen sus estudios. Aún así, en una maniana de esas grises y húmedas acompania a Roland al camposanto (prefiero usar esta palabra para que el divagante se haga una idea de los cementerios ingleses- graveyards: una iglesia de torre de aguja, o cuadrada, con un terreno alrededor hasta arriba de lápidas inclinadas, mordidas de musgo, con suerte con un cuervo sobre ellas, y sus cruces gaélicas, y su abandono) donde descansa la poeta LaMotte, y allí, un encuentro fortuito desencadena lo que es, en efecto, una novela de detectives para amantes de la literatura. Porque claro que hay correspondencia entre LaMotte y Ash,  y de quién posee estas cartas va el libro. 

Porque no son Roland y Maud los únicos actores en este escenario: hay muchos más, y todos sirven para pintarnos el cuadro del feroz mundo académico y de sus malvados personajes psicopáticos sin escrúpulos, mundo del que Byatt aprovecha para reírse en su cara. Y la posesión no es solo la concreta de las cartas (que también pasa a ser la razón por la que algunos clavarían puniales, algunos por su valor económico, otros por poseerlas en su vitrina) sino también la que ansía el enamorado de su amado,  la del biógrafo por su biografiado, o el académico por su objeto de estudio. 

Cualquiera que haya mantenido una relación epistolar con una novia o un novio, o un proyecto, se verá inevitablemente reflejado. No solo en la urgencia, descrita anteriormente, sino en la extranieza, la disociación entre la persona de las cartas y la real: llega un punto en el que, si no te conocías mucho al empezar la relación y no te ves, pero te descubres por carta, luego cuando por fin te encuentras con esa persona es imposible que no te ataque la timidez y que te creas que esa persona que tienes enfrente, en realidad es esa que sabe tanto de ti. Además también hay reflexiones sobre este género interesantísimas, y que a los que divagamos así en público nos debería también hacer pensar: Roland se da cuenta de que las cartas son una forma de narrativa que no concibe resultado, cierre. Las cartas no cuentan ninguna historia porque no saben, de línea a línea, dónde van. 

La posesión entra en contradicción con otro gran tema del libro: la libertad de los amantes. En las dos historias de amor del libro este tema está presente: por la correspondencia entre LaMotte y Ash descubrimos cual es la dinámica inicial entre ellos: Ash es el que inicia la correspondencia, la pretende y persigue. Yo no sé si todos los hombres usan la misma narrativa en esta situación: "preferiría arrepentirme de la realidad que de su fantasma, del conocimiento que de la esperanza, del acto que de la duda, de la vida verdadera que de las cosas potenciales". Bla bla bla, claro que este es poeta y lo dice bonito. El viejo rollo: pero recordemos que él es el casado y ella la que no. Christabel Lamotte desde el principio no esconde que ella necesita su espacio, y que lo tiene perfectamente delimitado en su casa de Richmond donde vive con su amiga pintora y los perros. Como esta es la imagen que daba a la sociedad, muchos académicos habían asumido que LaMotte estaba en una relación sexual con otra mujer, y tal vez su furiosa independencia la había hecho más atractiva a las académicas feministas (véase Maud y su departamento en Lincoln). LaMotte intenta elevar muros, con poco éxito, porque aunque Ash le dice que "sabe por propia experiencia la infelicidad que la falta de libertad da a las mujeres", siguen las cartas, la persuasión, la seducción. Al fin y al cabo, es poeta: "porque ciertamente te amo, de todas las maneras posibles para un hombre, y más fieramente. Es un amor para el que no hay lugar en este mundo, un amor que mi razón disminuida me dice que no nos puede ni hará a ninguno de los dos ningún bien"



Imposible no invocar aquí a Virginia Woolf y su "una mujer tiene que tener dinero y una habitación propia si quiere escribir", porque eso lo tiene LaMotte grabado a fuego: "llevo la libertad de vivir como vivo, de dirigir mis asuntos, de hacer mi trabajo con mucho celo". Es, desde luego, una novela feminista, en la que se habla de las "mujeres domesticadas" (igual que domesticaron animales, los hombres domesticaron a muchas mujeres-algunas siguen hoy), de cómo es posible que en el ajedrez la mujer pueda hacer movimientos largos y en diagonal, justo lo opuesto que en la vida, o de la suerte de las mujeres en los departamentos universitarios al ir cumpliendo anios. Se lo cuenta a Maud una companiera que lleva allí toda la vida: "no te puedes imaginar cómo era en los 60, a las mujeres no se les permitía entrar en la sala común, y todo se decidía en el pub, donde no éramos invitadas. Estábamos agradecidas por tener trabajo. Pensábamos que era malo ser jóvenes y algunas, atractivas. Todo empeora cuando envejeces: hay una edad en la que una se convierte en una bruja y, como siempre pasa en la historia, hay cazas de brujas". 



El tema de la libertad opuesto a la posesión amorosa se replica, en el presente (nota: el libro está basado en 1987, con lo cual no había internet, móviles ni ninguna de esas cosas que gente que no vivió en esos anios podrá entender. El que visitó departamentos universitarios en los 80 recordará el olor de papel amarillo, polvo, y tabaco inequívocamente: y pocas cosas son tan evocadoras como el olor) con Maud y Roland: ambos estudiosos que con lo que suenian es con una cama individual, blanca, con todo el tiempo del mundo, para estar en soledad. Ambos comparten esa pasión por pasar tiempo con uno mismo que necesita todo académico, todo lector, todo el que ama aquello que es incompatible con el ruido. Cuando se conocen, esta es su principal coincidencia. Aparte de que él es un experto en Ash y ella en LaMotte, y ambos quieren la respuesta al misterio. 

Siguiendo con la crítica literaria, la poesía victoriana tenía intereses extranios como los insectos, y estaban fascinados con lo paranormal (se hacían espiritismos, y otros intentos de conexión con el más allá). Byatt ha llenado el libro de larguísimas poesías de Ash y LaMotte, que estoy segura habrán hecho la lectura aún más interesante para el que las haya leído en profundidad. Yo he de admitir que me las he saltado casi en su mayoría porque leer poesía en inglés no es lo mío: la poesía es como la música, tiene un ritmo y una cadencia, y te va directa al corazón. Así lo define Ash: "lo que me hace poeta, y no novelista tiene que ver con lo cantarina que puede ser la lengua misma. Porque la diferencia entre los poetas y los novelistas es esta: los primeros escriben por la vida del lenguaje, y los últimos para mejorar el mundo". Es muy raro que yo conecte en inglés, y mucho menos con poemas de 70 versos sobre insectos y hadas del bosque. Claro que estoy segura que hay cambios en el estilo de Ash y LaMotte tras su relación que se podrán captar allí. Sé que en algún foro, algún lector exigente ha dicho que las poesías no están a la altura, pero no puedo comentar. Solo para el lector al que atemorice las páginas de poemas: puede saltarlos y disfrutar de la novela. 

Por último, su tratamiento de la muerte, tan certero. Está presente -que no omnipresente - en la novela, y aquí volvemos a invocar a la Woolf, y la Gran Tormenta de 1987 que le da un toque gótico a una escena de camposanto nocturno final donde los héroes y los villanos van a ajustar cuentas, y, sobre todo, la descripción desolada de quien se queda cuando el amado, al que poseíste, o creíste poseer, se va para siempre. "Inmediatamente tras la muerte, parecía él mismo, tranquilo, descansando. Ahora que se había ido, no había nadie allí, solo un simulacro huesudo (...) y le dijo a la cosa en la cama: "dónde estás"". Este trozo también me ha conmovido.

Sigo sin conocer a nadie que haya leído "Posesión. Un Romance", y esta soledad es extrania y desasosegante. Porque cuando un libro te atrapa durante dos semanas, lo que quieres es compartirlo y que otros se ayuden a desentraniar quién al leerlo posee a quién. 

20 de septiembre de 2017

"Leviatán o La Ballena": La obsesión de Ahab sigue viva y coleando

24 divagues
En Julio de 2016 nuestro amigo JA, que vive en la Ciudad de México, vino a pasar unos días con nosotros, y se trajo a A, un amigo de Madrid al que conoció no recuerdo si en China o dónde, pero a ratos hablaban en chino (y no es una metáfora) y también en castellano de su pasión compartida por el país del dragón. Aquí pasamos casi una semana que recuerdo de grandes sobremesas, particularmente las de los desayunos del finde, que se transformaban en "brunch" (y esta es una palabra que también tengo casualemnte asociada a JA, que nos llevó a Chinatown a tomar el brunch aquella vez que le visitamos en Nueva York, allá por 1998... madre mía, hace casi 20 años!).


Pero divago: en esa sobremesas hablamos de política, de México, del Brexit, de Espania, de China, de neoconfucianismo (me prometieron un divague que yo pudiera colgar aquí, pero JA envió prácticamente una tesina), de viajes, de libros... y entre ellos, por supuesto Moby Dick. Tanto les debí dar la paliza que un día, de vuelta del centro me trajeron "Leviathan, or The Whale" (Leviatán o La Ballena) de Philip Hoare (2008), que ganó el premio de Samuel Johnson de no ficción en 2009. Como ya se sabe, soy lenta con los ensayos, que se apilan en mi estantería-mesilla de noche (mi cama está en una esquina, así que en mi lado no hay mesilla posible. Lo que sí hay es una librería detrás del cabezal hasta el techo,  y en la estantería más baja suele estar el libro que leo y estos múltiples ensayos a medias). Este no ha sido una excepción: me ha costado casi un año leerlo. 

Y no porque no lo haya disfrutado, o porque un ensayo de más de 400 páginas dedicado a mi animal tótem no pueda llegar a atraparte, pero me ha gustado leer un capitulo aquí, otro allá. Hoare es un obseso de las ballenas: sabe muchísimo y lleva toda su vida detrás de ellas. Este año ha publicado Risingtidefallingstar, el último de una trilogía del mar. 

Parece que la pasión por estos cetáceos suele empezar en la infancia: así le pasó a Hoare, que es de Southampton, frente al mar, y a mí, que vengo de un sitio, como diría Sabina "donde el mar no se puede concebir". No sé de dónde viene, pero solo se que ya de niña me fascinaban estos animales enormes que habitaban las profundidades marinas y resoplaban como géisers marinos.  Recuerdo que una niña de mi clase había visto una peli titulada "Orca la ballena asesina", y yo no daba crédito: los malso eran los tiburones, no mis ballenas.

Para empezar, en el libro de Hoare aprendes la diferencia entre orcas y ballenas (las orcas no son ballenas, pertenecen a la familia de los delfines), y muchas cosas más. El que consideró que Melville en Moby Dick escribe una enciclopedia de ballenas en algún capítulo (o de filosofía, por algo dedica uno entero a "la blancura de la ballena") que le quede claro: Hoare es otra enciclopedia. 

Y sí, tiene un capítulo dedicado a Herman Melville y Moby Dick y aprendes muchas cosas del autor, incluída su amistad con Nathaniel Hawthorne, de su época en Londinium (os acordáis del divague que os hice foto a la placa azul en la casa donde vivió?), de la historia del Essex, atacado por una ballena que parece le inspiró para escribir su novela. 

Hoare escribe trazos de novela histórica, y llegas a entender lo enorme que fue el negocio de la caza de ballenas hasta los años 50, y cómo en la época victoriana las ciudades se iluminaban gracias al aceite de ballena. Cuando llegaron nuevas formas de energía fósil, entonces parece que el mundo despertó y entró cierta ansiedad por "salvar a las ballenas", cuando estaban ya prácticamente exterminadas. 

A ratos es literatura de viajes, porque Hoare nos lleva a la meca del turismo ballenero, en la costa este de norteamérica, Nantuket, New Bedford, Cape Cod, Provincetown. Hace tiempo que tengo ganas de hacer ese viaje, desde Boston recorrer la costa, y pararme ante las casas (que imagino exactamente como en al peli de John Houston, iglesia con púlpito proa de barco incluída) e imaginar que una de ellas fue la fonda donde durmió Ishmael. En el penúltimo capítulo habla en detalle de un segundo destino del turismo ballenero; las Azores. Cómo me gusta la imagen que ha puesto en mi cabeza: estas islas volcánicas nacen de la confluencia de tres placas tectónicas (Africa, Eurasia, América), y Hoare sugiere imaginarlas como lo mas alto de una cordillera submarina más enorme que el Himalaya (en realidad no tanto, la profundida alrededor de las Azores creo que alcanza los 2 kms). 




En el último capítulo Hoare nada con una ballena: es muy poético, la manera como describe lo que acaba siendo un baile, cómo se sincronizan, se mueven. Qué pánico, qué emoción. Sé que nunca me atreveré a hacer eso... como máximo me sobrepondré al terror de volcar en uno de esos barquitos de turista petardo donde te llevan a verlas, tras un aletazo de la ballena. No pudimos hacerlo cuando estuvimos en Patagonia (donde se ven en Puerto Madryn) ya que se acababa la temporada (en Diciembre). Pero ahora me planteo si algún día voy a Nantuket, o a las Azores, si debería dejarlas en paz, y simplemente pasearme por las calles. Claro que no puedo ni imaginar la emoción de ver a una, resoplando ahí en el horizonte, y enseñado su aleta doersal mientras se escurre de nuevo bajo el agua...



Maravillosa ilustración de Rockwell Kent para "Moby Dick"


17 de septiembre de 2017

Open House 2017: cole, panadería, teatro, ciervo... pero ni rastro de Yísus

6 divagues
Por eso de que ya empieza a ser una tradición (2015 aquí, 2016 acá) lo de contaros el OpenHouse de cada año (el finde en que edificios a los que normalmente no se tiene acceso, o es limitado, se abren y es como "jornada de puertas abiertas"), este año no voy a faltar a la cita pero, tras la sobredosis de letra de los ultimos divagues, os alegrará saber que hoy, una imagen valdrá más que las mil palabras con las que os fustigo, amados divagantes. 

Sábado, solos los Pedalistas y Mini:







El Colegio Emanuel que se inició en Westmister a finales del SXVI re transfirió a Wandworth, al sur del río en 1880s . En 1872 este edificio había sido construído como el "Orfanato Real Patriótico". Muy cerca está el maraviloso "
Royal Victoria Patriotic Building", que tambien fue orfanato pero de niñas. De estos horrores podría escribir otro día, sobre todo ahora que lo tengo fresco ya que vi con Mini "Oliver Twist" el viernes. 











"La Panadería": se trata de una restauración de, sí, una panadería alrededor de un patio con establos en apartamentos de lujo. Pasábamos por allí y justo empezaba el tour. Nos enseñaron tres pisos, incluído el ático que estaba a la ventapor el módico precio de un poco más de dos millones de libras. Hay gente pa tó.



Domingo, con David y Mónica

El teatro Normansfield dentro del Centro de Langdon Down (este fue el médico que definió en Síndrome al que dieron su nombre: Síndrome de Down). Con su mujer abrierone ste hospital privado para pacientes con dificultades en el aprendizaje. El teatro (listado Grado II) está en perfecto estado. Nota: no tengo foto personal porque Mini me monopolizó la camera ese rato...




Bushy House (National Physical Laboratory). Donde hemos asistido a interesantes experimentos de física (como ver cómo se pone una tetera del ultracongelada al echarle nitrógeno líquido, y parece ser que la puedes hacer hervir con hielo!). Lo más bonito ha sido el paseo por los enormes acres y acres de verde a su alrededor, y hacer fotos a los ciervos. 



Y por último nos hemos ido a tomar el té un sitio encantador al lado del río, junto al templete a Shakespeare que erigió David Garrick, el actor que vivó justo enfrente. 








Ya oigo las quejas: este año nada ha olido a Yísus.

15 de septiembre de 2017

La Revolución Científica: nos convertiremos en dioses? (último Sapiens)

2 divagues
Ya vimos La Revolución Cognitiva , La Revolución Agrícola  y La Unificación de la Humanidad. Hoy toca "La Revolución Científica " (Última entrega de "De animales a dioses" ("Sapiens. A brief history of humakind") de Yuval Noah Harari.



Definamos ciencia moderna
Los humanos hemos intentado entender el mundo por lo menos desde la Revolución Cognitiva. Pero la ciencia moderna se diferencia de todas la previas tradiciones de conocimiento en tres cosas:
  1. la mentalidad científica está preparada para admitir nuestra ignorancia: las tradiciones premodernas del conocimiento (cristianismo, islam, confucianismo, etc) pensaban que todo lo que era fundamental e importante de saber sobre el mundo ya lo sabíamos. Si un individuo no sabía algo, lo preguntaba a otro más sabio
  2. la centralidad de la observación y las matemáticas
  3. la adquisición de nuevos poderes-la nueva ciencia usa sus teorías para desarrollar tecnología 
La ciencia moderna no tiene dogmas, sino un conjunto de métodos de investigación basados en recoger evidencia empírica y organizarla con herramientas matemáticas (las tradiciones anteriores lo hacían con historias). Quede claro que los científicos no desestiman la tradición y comienzan por estudiar lo que los sabios del pasado dijeron de su tema, pero su misión es ir más allá. 

Matemáticas: el patito feo 
Durante la mayor parte de la historia hasta entonces, las matemáticas eran un campo medio esotérico que poca gente se tomaba en serio. En la Europa Medieval, lo fundamental de la educación era la Lógica, la Gramática y la Retórica; nadie estudiaba estadística y la reina indiscutible de todas las ciencias era la Teología (alucina!). 

Pero en 1687 Isaac Newton publicó el libro más importante de la historia moderna: "Principios matemáticos de la filosofía natural"  en el que mostró que "el libro de la naturaleza está escrito en lenguaje matemático". Luego, para complejidades mayores,  vino la estadística.

Utilidad de la ciencia-La tecnología
La mayor parte de la gente hoy en día se queda en leer a los divulgadores de la ciencia porque las mates hard-core son difíciles de entender. Pero es que la ciencia tiene un enorme prestigio por los poderes (vía la tecnología) que nos da. En ciencia no nos preguntamos si algo es verdad (puede ser falseado en cualquier momento, de eso va la ciencia), sino de si nos es útil. Una teoría que nos permite hacer nuevas cosas mola. 

Bacon fue el primero que unió ciencia con tecnología, y fue revolucionario. Hasta entonces artesanos podían haber desarrollado nuevas tecnologías  usando prueba y error, pero no usando investigaciones científicas sistemáticas como luego los académicos, por eso no era ciencia.

Los estado modernos acuden a sus científicos, a sus expertos para consultar casi cualquier tema. Un caso paradigmático es el armamento.  Antiguamente, las guerras se ganaban por organización, logística y estrategia no nueva tecnología. Ya en la Primera Guerra Mundial salieron con distintas nuevas armas, por no hablar de la Segunda,  todos tenemos en nuestra cabeza la seta gigante sobre Hiroshima.

El ideal del progreso
A mí me ha sorprendido lo siguiente: según Harari, antes de la Revolución Científica, la mayor parte de las culturas humanas no creían en el progreso. La historia casi no se movía, y no sospechaban que nada pudiera mejorar. 

Además, muchos mitos (Icaro, Golem, Babel) enseñaban al hombre que ir por encima de sus limitaciones traería malas consecuencias. Como mucho, creían en un Mesías que les salvaría, pero pensar que el hombre mismo inventaría herramientas o descubriría conceptos que pudieran ayudar con la enfermedad, las hambrunas, etc... era imposible.

Cómo llegó Europa a dominar el mundo?
Hasta finales el SXV, Europa poco tenía que hacer en comparación con la colosal Asia. El movimiento de poder a Europa ocurrió entre 1750 y 1850, y para 1900 los europeos dominaban el mundo. Y parece ser que los científicos europeos tuvieron mucho que ver en este proceso. Y el capitalismo. Los europeos ya no dominan el mundo pero la ciencia y el capital están más fuertes que nunca.

El imperialismo europeo fue distinto del de los conquistadores (que iban a extender su visión del mundo a "pueblos menos desarrollados")  porque partía de ese talante de la ignorancia del científico: iban a explorar nuevas zonas a ver qué podían aprender. En las expediciones militares de los SXVIII y XIX, siempre llevaban científicos. Cómo olvidar el famoso Beagle (1831) en el que viajó Darwin. Los imperios ganaban con esto conocimiento (botánica, zoología, geografía...) pero además la ciencia les dio una justificación ideológica, y los europeos comenzaron a pensar que adquirir conocimiento era bueno.

Pero también hubo consecuencias más siniestras y los biólogos, antropólogos, lingüistas dieron pruebas que implicaban que los europeos eran superiores al resto de las razas-y nació el concepto de raza aria. Durante décadas hubo teorías racistas aceptadas y respetadas. Tras el desastre que culminó en la Segunda Guerra Mundial, hoy nadie se atreve a parecer siquiera mínimamente racista. Ahora el frente ha cambiado, y Harari se ha inventado el término "culturalismo" para describir lo que tenemos hoy en su lugar. Hoy en día, para contrastar las diferencias  ( y los méritos) de un grupo humano sobre otros ya no se habla de diferencias biológicas (color de piel esencialmente) sino de diferencias culturales. Así que partidos como el UKIP o el Frente Nacional en contra de la inmigración, usarán por ejemplo el argumento de que los musulmanes son otra cultura de valores diferentes y no su color de piel.

Crédito
En el anterior divague hablamos de que el dinero se basaba en la confianza. Durante la mayor parte de la historia, la producción per capita permaneció constante, pero esto cambió en la era moderna, porque hasta entonces el dinero representaba lo que realmente existía. Esto hacía el crecimiento muy difícil, porque lo era financiar nuevos proyectos y empresas. Pero en la edad moderna se ideó un nuevo sistema basado en la confianza en el futuro: la gente acordó representar productos que aún no existían en el presente con una nueva forma de dinero: el crédito. Se basa en que nuestros recursos del futuro serán mayores que los del presente.

El Progreso es posible
La Revolución Científica trajo la idea de progreso: si admitimos nuestra ignorancia e invertimos recursos en investigación, las cosas pueden mejorar. Esta confianza crea crédito, que trae crecimiento económico, que fortaleció la confianza en el futuro y dio lugar a más crédito. Un circulo virtuoso? En 1776 Adam Smith publicó "La riqueza de las naciones", basándose en esta idea de que hay una tarta mundial que cada vez va creciendo más, y que el aumento de los beneficios de los emprendedores privados es la base para la prosperidad de todos. Se hacen ricos y benefician al conjunto. 


Quién paga la ciencia?
Pero la ciencia  no ocurre en laboratorios aislados del mundo: está modelada por la economía, por la política, por las religiones y la mayor parte de la investigación está patrocinada por gente que quiere obtener un beneficio económico, político, o religioso. Hay científicos altruistas, que investigan por amor a la ciencia, pero no son los que dictan las agendas. La ideología influencia la agenda y determina qué hacer con los descubrimientos. En los últimos 500 anos ha habido una retroalimentación entre capitalismo, imperio e investigación.

Crecimiento: no pares, no pares
La ética del capitalismo es el crecimiento. La conquista europea del mundo se fue cada vez más financiada con crédito en lugar de impuestos, créditos de inversores que querían recibir a cambio de su inversión. Y así llegó el círculo mágico del capitalismo imperial: crédito financiaba nuevos descubrimientos, los descubrimientos daban lugar a colonias, las colonias beneficios, los beneficios confiaza, y la confianza se traducía en nuevo crédito. No me quedan fuerzas para contaros lo que Harari dice de los holandeses y el crédito, las guerras luchadas por el interés de los inversores (guerra del opio) o cómo la trata de esclavos africanos en la nueva industria azucarera fue de la mano del capitalismo sin control, de las fuerzas del mercado en libertad. 

La era del shopping
Antes de la industrialización de la agricultura, el 90% de la población eran labriegos , pero esto cambió poco a poco hasta una sociedad con el 2% de gente que trabaja el campo, como es los EE.UU. hoy en día. Toda esta gente pasó del campo a trabajar en las fábricas y los servicios, y se comenzaron a producir una enorme cantidad de productos. Surgió un problema: quién va a comprar toda esta mierda? 

Qué puedo decir del tema "consumismo"? Lo odio, y además odio todos los intentos de crearnos necesidades que no existen, las nuevas modas de temporada para que compremos nueva ropa "porque es lo que se lleva" (y hemos de ir todos uniformados, ahora se lleva enseñar los hombros con manga larga? pues todas así, aunque tengas los hombros redondos y no te favorezcan). Eslogans que sugieren que "seas bueno contigo mismo, que te hagas un regalo, porque tú lo vales"... un mundo de narcisismo que tristemente lleva a un mundo de vertederos, llenos de plástico y envases tal vez vacíos y cosas de usar y tirar. Este tema me exaspera, el amigo invisible, los continuos regalos como manera de comunicar que quieres a alguien, los malditos obsequios-intercambio en los cumpleanios infantiles. Por qué tenemos que tener más y más zarrios? 

Y como dice Harari, los ricos siguen el supremo mandamiento de "invierte" (haz más dinero, sé avaricioso que tienes la bendición de Adam Smith) y la masa sigue el de "compra!" (pasa tu tiempo libre en estúpidos centros comerciales porque tú lo vales, haciendo más ricos a los ricos). 

Familia, estado, comunidades imaginadas
Antiguamente los pilares de la sociedad eran la familia y la comunidad. El estado y el mercado eran débiles, luego el individuo era débil, y eso lo hacía depender del grupo. Hoy en día, la familia y la comunidad son débiles, y el mercado y el estado lo opuesto, luego el individualismo está en alza. 

Los estados y los mercados crean "comunidades imaginadas", para que todos estos extraños se crean que tienen algo en común. Un ejemplo son las naciones (hay que ver cómo está este tema de "pertenencia", a mí me aburre infinito) o las tribus de consumo (alguien ha visto cuando lanzan el nuevo iPhone la peña en el auditorio? a mí me asustan... "consumo, luego soy").

Ni la guerra es ya rentable
Estos estados fuertes están también disminuyendo los conflictos bélicos. La guerra ya no da beneficios como antes, no es lo que era. Primero porque su precio, con nuevo armamento sofisticado, ha subido mucho. Segundo porque el mayor capital de los países hoy en día es el capital humano, el saber (guerras pasadas de moda existen en sitios como Kuwait, donde aún hay algo material interesante).  Y tercero, a las élites ya no les interesa la guerra, ni están aliadas a una nación en concreto: científicos, escritores, intelectuales, ingenieros... lo que quieren es ir a trabajar a un lugar donde puedan desarrollar su ideas, conocer a gente parecida... esas cosas. Cada día nos movemos más a esa nación única de la que ya hemos hablado porque es en el interés de las superélites, pero también la de los de inmediatamente más abajo.


Todo tiene solución, menos la muerte?
Los antiguos no pensaban en progresar, con quedarse como estaba les valía.  y hasta el SXVIII solo intentaban explicar, darle sentido a la muerte, inevitable. Pero igual esto está a punto de cambiar: la ciencia no se preocupa de qué pasará después, sino de los sistemas genéticos, hormonales y fisiológicos que median el envejecimiento.. que está pasando a ser un problema técnico. La medicina poco a poco ha ido superando distintos retos y cada vez irá superando más, hasta llegar al punto de solucionar también el del envejecimiento celular.  Algunos académicos serios aseguran que la a-mortalidad (que no inmortalidad, siempre puede haber un accidente) se podrá conseguir técnicamente tan pronto como en 2050.

La felicidad ah ah ah ah
Harari dedica todo un capítulo a preguntarse por qué la historia ha estudiado hechos, guerras, relaciones, etc, pero no se ha preocupado específicamente por eso tan importante, la felicidad.  Que el dinero no trae la felicidad una ya lo sospechaba, pero él y cita estudios de gente miserable que ha ganado la lotería, y esto los ha hecho más felices un año o así, pero luego vuelven a sus niveles basales de cara-larga. Lo mismo pasa con la salud: no hablamos de enfermedades totalmente debilitantes, pero una enfermedad crónica con la que se puede vivir, la persona a la que se la diagnostican pasará también un tiempo tal vez de depresión hasta que se ajuste pero luego volverá a su estado basal. El lo describe como si la gente tuviéramos un dial: hay gente, todos los conocemos, que se mueven entre el 3 y el 6 como máximo (10 es superfeliz, cero miseria absoluta), y otros entre el 6-9. Los segundo han sido tocados por una varita mágica, así de claro. Los primeros, no importa lo que tengan, que siempre verán el vaso medio lleno.

Pero el descubrimiento más importante es que la felicidad no depende de condiciones materiales, ni casi tanto de la familia o amigos, sino de la correlación entre condiciones objetivas y expectativas subjetivas. Estar satisfecho con lo que uno tiene es más importante que tener más de lo que deseas. Recordemos el mantra: "Want not. Waste not."

Antiguamente la gente encontraba la felicidad buscando un sentido, por ejemplo en la idea colectiva delirante de la vida eterna. Lo mismo se puede decir de las ideas modernas del capitalismo, nacionalismo, humanismo. La realidad es que la vida no tiene ningún sentido: somos el producto de procesos de evolución ciegos que operan sin obejtivo ni propósito. Get over it. 

El fin de Homo Sapiens
Y tal vez el fin de Di. En algún punto de esta serie (en particular esta última entrega) he pensado que no iba a poder terminar, que Sapiens iba a terminar conmigo. Este último capítulo no os lo voy a contar porque tengo ya en mi mesilla "Homo Deus. Una breve historia del mañana", donde Harari se pone a mirar al futuro y a hacer hipótesis de donde vamos. 

Y una de ellas es que el final de Sapiens está aquí. Porque hasta ahora hemos seguido las leyes de la evolución, con una intervención mínima. Pero particularmente en los últimos años, estamos interfiriendo en el ser humano -para bien, para terminar con enfermedades- de una manera que dentro de poco, el producto ya no va a ser Sapiens. Si a un embrión con un defecto en las mitocondrias se le inserta ADN para que desaparezca, si erradicamos (problema técnico, recordemos) las enfermedades y terminamos a-mortales, si nos ponemos chips para aumentar nuestra memoria, o nuestras experiencias... esto ya no será Sapiens, será otra cosa. Pasaremos de la Selección Natural al Diseño Inteligente. 

Y qué nos preocupará /consumirá entonces? 

Os lo contaré cuando termine "Homo Deus". Prometo que no habrá serie... a no ser que me hayan para entonces ya instalado un chip.