9 de abril de 2017

Alojamiento funky, Metro de Moscú, Plaza Roja y otras reflexiones soviéticas (R2)

Domingo, 9 de Abril 2017

Abro los ojos : dónde estoy.  Mi reloj dice que son las 8 y algo, pero mi cuerpo siente que es mucho antes. Lo confirma mi teléfono, que no se ha cambiado: en Londinium son las 6 de la mañana. Ya sé cuándo, pero: dónde y quién es esa gente que duerme a mi alrededor? Estoy en un recinto rectangular de paredes de ladrillo descubierto, uno de los apartamentos de Mama Ro. Estoy boca abajo en una cama rodeada por cuatro piedras enormes, una en cada vértice: cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro pedruscos que me la guardan. Ah, por eso este estudio se llama el "Stone Studio" ("Estudio de Piedra"), y tiene además pinturas de Altamira? Al otro lado de una de las pantallas de proyección hay un sofá cama donde duermen mis padres. 

Y digo "una de las pantallas de proyección" porque los estudios de Mama Ro están todos diseñados hasta el último detalle. De hecho, Mama Ro era un estudio de interiorismo moscovita que en un punto se lanzaron a esto del turismo: decorar apartamentos a su manera y alquilarlos. 




Pero no sabría  bien cómo empezar a contaros esta estancia: cuando entras tienes a la derecha una pequenia cocina, y en frente el banio. Si sigues hacia la izquierda y hay una elevación, a la que se accede por 2-3 escalones, que es donde está la cama, que más bien parece un altar ceremonial o sacrificial, la de las cuatro piedras. Si te echas, en el techo hay una enorme pantalla de proyección, a 90 grados de la aún más enorme que separa de la última zona que está bajando las escaleras, y que tiene un sofá cama, una mesa baja con distintos objetos (un reloj curiosísimo, es un algo que gira y los segundos se proyectan con luz en un lateral) y las paredes están cubiertas de libros, unos sostenidos con un extranio sistema  horizontal (que parece que los grupos de 6-8 libros flotan ahí, magia) y luego la pared del fondo donde hay libros grandes tipo 1000 lugares donde viajar independiente, Banksy, Arte Renacentista... que se iluminaban con el complejo sistema de iluminación LED de colores de la habitación. La cama-altar sacrificial se iluminaba de un azul relajante por debajo, y también los-oh, cómo he podido olvidarlo-pegotes de kriptonita que había encima de las piedracas. 

Vale, sí: sé lo que el divagante está pensando: RUSOS. Pero es que todo lo que pueda contar de excesos es poco. Aún con todo, Mama Ro era un sitio con alguna locura, pero al final muy agradable que recomiendo.

Mientras que nos vamos preparando, Peda y Lisi se van a por leche y agua (una garrafa, esta vez sin gas: ji) antes de desayunar. Lo que son las cosas,  acaban en una pastelería y traen toda suerte de galletas y mantecados, para empezar a decidir si "esta gente sabe hacer dulce". Los jekes bajan de su estudio, del que os hablaré otro día, con Mini, que duerme allá arriba. La mesa de desayuno, es de esas altas, con sillas como de bar, pero talladas como en madera natural pesadísima (todo el rato se nos cae una lámina superior),  todo parte de la pedrada de los diseñadores Mama Ró-ticos. En serio: podría hacer divagues  y divagues solo con este alojamiento, pero ya acabo, por hoy. 

No puedo: lo último (más datos iluminatti): en la ventana de la zona donde duerme Sori et Lisi hay un sistema solar pegado a una tabla, y allí explican que Nibiru ha sido el inspirador de este estudio. Nibiru es un planeta postulado del sistema solar que gira en una órbita elíptica delgadísima y gigantesca: le cuesta 3600 años dar la vuelta alrededor del sol. Los iluminados creen que la última vez que pasó cerca de la tierra, en su orbitaje, los nibirunes estuvieron en contacto con los antiguos Mesopotamios y les dieron las tecnología necesaria para construir las pirámides, etc. 

Por fin logramos salir del estudio, lo cual es en sí mismo una heroicidad, porque si se piensa lo que te cuesta salir con tu pareja y tus hijos (o tú sol@!), imaginemos 7 personas. Y encima tenemos Nibiru y demás atracciones. Estamos a dos minutos de Chistye Prudy, la parada de metro que está a dos estaciones de la Plaza Roja: llegamos a ir solos, y lo hubiéramos hecho andando todos los días, aunque absolutamente ninguna queja de lo que anda el equipo: unos campeones. 

Antes de bajar al metro, la estación es ya preciosa, como una casita que se está medio cayendo, con el fastuoso "M" símbolo de metro de la ciudad. Yo pensaba que era imposible mejorar el círculito rojo con la raya azul de Londinium, pero tengo mis dudas. Al bajar a la estación compramos una tarjeta con la que podremos viajar todos, simplemente el Peda (que se erige en monitor de tiempo libre) va picando y vamos pasando uno tras otros, como ovejitas. Notad que no hay una barrera que se abre con la tarjeta, como en el resto del mundo: está abierto y es solo si traspasas sin picar cuando sale como un escalón o algo del suelo, que no alcanzamos a ver bien cuando Fashion pasó antes de tiempo, o algo. O sea, filosóficamente, vemos que no hay desconfianza a priori; ahora, si enganias, zas!


Las estaciones son muy profundas: yo recordaba así las de Praga:  la mítica Vltavská (/votaska/), por la que pasábamos o donde estábamos alojados (no recuerdo) en un hostel de tres al cuarto en el que nos registraron como "spanielsko". Aquí igual: bajas y bajas, y la pobre Fashion, que sufre de vértigo, ha seguido estos días un tratamiento de exposición a su fobia totalmente gratis. Entre nosotros, nadie entiende bien cómo es posible tener vértigo en lo alto de una escalera mecánica. (Para los interesados, ella explica: "la escalera podría parar de repente, dar un latigazo-textual- y la gente entonces empezar a precipitarse uno sobre otro en caída libre: en fin, una carnicería que los sanos ni sospechábamos)


Y sí: todo lo que habíais oído del metro de Moscú es cierto: yo no podía dar crédito, tal vez porque venimos del más claustrofóbico del mundo, con vagoncitos semicirculares que justo encajan en el agujero que hizo la perforadora, en Londinium. Aquí los pasillos son amplísimos, las paredes de mármol, muchos de ellos tienen cuadros, y los trenes son encantadores: cuadrados, antiguos, pintados de azul. 

Por fin salimos en la estación de la Biblioteca Imeni Lenina vamos caminando por la calle Mokhovaya hasta llegar a los jardines de Alexandrovsky, donde está la "eterna llama"  (Tumba del soldado desconocido) en memoria de los soldados soviéticos caídos en la Segunda Guerra Mundial (donde hay cambio de la guardia cada hora, con soldados dando pasos de esos de elevar las piernas hasta casi esternón, y luego uno se pone frente a otro, y como que le revisa las botones (!!)) y los alrededores del Kremlin. Hay bastantes filas para entrar y de todas maneras hoy queremos tomar una primera aproximación, así que seguimos caminando hasta un edificio cuadrado, el Four Seasons Hotel (una se pregunta, no solo ahora, sino durante todo el viaje, quienes iban a este hotel durante los años posteriores a la Revolución, durante Stalin,  Khrushchev ... qué gente pasaba por ahí?). A la derecha se sube por una callecita que accede a... la Plaza Roja. 


El divagante podrá pensar en plazas que le han impactado en su vida, tanto por su belleza física como por su significación. Yo recuerdo el Zócalo del DF como impresionante, y la Plaza Roja es una de esas experiencias. No es casual que se llame así porque se trata de un gran rectángulo con edificios escarlata en dos de sus lados:  según entras, dejas a tu derecha uno de los laterales del Kremlin, que es ladrillo rojo, y a la izquierda, formando la base del rectángulo, el Museo Histórico del Estado, maravilloso edificio que parece un palacio de brujitas tipo Praga. 





El suelo de toda la plaza es de adoquines, y al fondo, allá lejos, 300 metros enfrente de este edificio está la Catedral de San Basilio, que a mí me pareció como estar en un cuento de hadas. Es tan icónica, la hemos visto tantas veces, que no sabes si estás frente a una falla valenciana, o un pastel de cumpleanios al que le vas a meter un dedo (porque las cúpulas han de ser nata, o trufa, por lo menos). Por lo irreal, me encantó esta iglesia. 






En el lado opuesto del Kremlin (70 metros tiene la plaza de ancho) está GUM ("Principales Tiendas Universales",), el gran almacén de la época pre-revolucionaria de arquitectura maravillosa, pero que no es rojo. Yo, que como veréis estaba prácticamente todo el tiempo pensando cómo sería la vida allí mismo hace 40 o 50 anios, encontré el GUM un puzzle. En primer lugar fue construído en 1893 en la época prerrevolucionaria. Se inspiró en arquitectura medieval rusa y victoriana de estaciones inglesas- no es dificil pensar en Harrods al verlo (de noche incluso o iluminan con bombillas igual). Era glamour y exceso, un poco lo que luego veríamos en palacios y demás. Luego llegó la Revolución, y lo curioso es que lo mantuvieron como un gran almacén... mi suegra, que estuvo en 1990, cuando Gorbachov, dice que dentro no había nada... filas y filas de estantes vacíos, y que si un día traían, pongamos calcetines, había colas larguísimas de gente esperando comprarlos. Cuenta que no había cafeterías ni bares, ni un lugar donde hacer un receso, y recuerdo que este fue un problema que nosotros nos encontramos en Rajastán, India: si querías hacer una parada técnica, de la que el día del turista está ineviablemente sazonado, era imposible. O te ibas a un restaurante oscuro con comida aceitosa, o te sentabas en un bordillo-que tampoco, porque en algunos sitios no había aceras. Al final descubrimos las casas de lassis (yogur mmm), donde con suerte en alguna tenían taburetes. Pero volviendo a Moscú: GUM vuelve a ser el centro comercial que fue, mucho peor, porque ahora está lleno de esas marcas multinacionales de esa negocio poco amable que es el "lujo". Es como pasear por aquel de Milán, o de Bruselas, o por Burlington Arcade, aquí cerca. 



Después de mil fotos en la plaza, incluído el mausoleo de Lenin que está cerrado y al que prometemos venir, terminamos haciendo un snack en una de las cafeterías de GUM. Hay una pareja de espanioles, pero el resto son rusos. Una vez repuestas las fuerzas seguimos el paseo, esta vez hacia el río Moskva, con las vistas del Kremlin, ladrillo rojo y cúpulas doradas a la derecha. Seguimos caminando y cruzamos, vamos por la isla que hace el río con el canal, Sofiyskaya  Embankment, pasando por un parquecillo donde hay una extrania escultura titulada "los ninios son las víctimas de los vicios de los adultos (la avaricia, la lujuria,... todos en semicírculo alrededor de unos pobres ninios con los ojos vendados). Mientras yo me perturbo un poco me esperan sentados el resto del grupo a la entrada de un puente que cruza el canal, luego sales de la isla. Nos hacemos unas fotos, y al cruzas hay unos "árboles" cuyas ramas son esos candados que pone la gente (donde va vicente, o es que me hago mayor?) en los puentes. A la salida hay un corazón gigante de falsa vegetación para hacerte también tu foto con el momio con el que has sellado tu amor, se supone, contribuyendo a que el negocio de candados, en la era digital, se revitalice... o, al cabo, que más metal termine en un vertedero. 

Caminamos por esas calles del sur de Moscú, que dan una sensación de domingo por la tarde, poca gente, tal vez algo más cerca del Museo Tretnayov, que no entramos. Acabamos en un momumento enorme en el río de Pedro el Grande, que parece otra falla, y de la que Parras nos cuenta una historia: que era de Colón, pero no les gustó y le cambiaron la cabeza. Bueno, me parece más interesante ver como los críos se tiran en bici o patinete desde el tejado de un bar, que ha sido habilitado como rampa para eso. 

Volvemos a cruzar otro punete, ya hacia "tierra firme" en el norte, y vamos hacia la Catedral de Cristo Salvador, donde entramos cubriéndonos las cabezas con un fular las chicas, que así van ellas. Las iglesias rtodoxas rusas, como veremos, no tienen sillas donde los feligreses se sientan para escuchar nada... más bien parece Japón, donde cada uno va allá, pone sus velas, dice lo que quiere, hace sus gestos mágicos, y a casa, que hace frío. Parece ser que esta catedral fue demolida cuando los soviets e hicieron "la piscina más grande del mundo". Fascinante. Lástima que, con la caída del comunismo volvieron a construir esta mole, que para colmo, está de lo más concurrida...




Estamos agotados... soniamos con cenar, e irnos a intentar agagar los juegos de luces LED en Mama Ro. Al Peda le han recomendado un restaurante uzbeko (de Uzbequistán) para el que sufrimos de la experiencia "centro comercial" en Rusia. En serio, si pensábamos que en mama Ro había mucho LED, ya se nos bajaron las ínfulas... este sitio es un espectáculo de luz y sonido, con peces proyectados en los distintos niveles del enorme atrio, que navegamos en un ascensor burbuja que hace las delicias de Fashion. Por supuesto, en el uzbeko no tienen sitio (era como una gran tienda de campania) y acabamos en "Pizzetas y Burger", una experiencia anodina para mí.

Por fin, vuelta a casa en el metro que te hace sentir en la ópera...















21 comentarios:

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  2. Sé que cuando Lemuel Gulliver, en su quinto e inédito viaje, llegó a favorito en la corte de los zares, se hizo con una manga pastelera a su tamaño y con ella, allí, se afanó extruyendo por doquier escocidas cúpulas acebolladas con el bienintencionado propósito —la arquitectura rusa está, como el Infierno, llena de buenas intenciones— de que esas especies de abigarradas llamas falleras caldearan por la vista o por fuera al pobre y helado pueblo ruso como el ardiente vodka les calentaba por dentro hasta, ay, se diría cocerlo.

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    1. «Como el ardiente vodka LE calentaba por dentro»; no "les", "le". Grrr...

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  3. Ooooh !
    Mi quedaaar fascinado con fotor de ladrillo rojo.
    A veeer, ladrillo rojo ser pequeña tableta de chocolate que poder ser agarrada con una sola mano.
    Y el hombre constructor, hace de ese simple mødulo, a base de romper el espacio, dinteles, voladizos, Torrecillas, frisos y demás juegos malabares.
    Fijaos, sería como escribir el Quijote sólo con cinco vocales y una docena de consonantes.
    Mí quedar admirado y patidifuso.
    Me quito el sombrero, lo arrojó al suelo y bailo el casachof con botas del Ejército Ruso en señal de profunda admiración.
    El que escribe tiene por costumbre buscar fachadas antiguas de ladrillo visto para reconciliarse con la Humanidad.
    Plaza de Toros de Madrisss, casitas de Gaudí, torres en Sevilla, palacetes italianos, bóvedas árabes. En fin, loquito por el "cara vista".
    Tenía que haber nacido en 1.850 !
    Mar dita su erte !

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    1. Pues Moneo con los ladrillos está últimamente más mosqueao que una mona.

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    2. Moneo?
      No me hablo con él.
      Visité el Museo Romano de Mérida, y tras ver el cara vista con el que hicieron todo el interior, entré en un profundo estado de infinita amargura histórica del cual los médicos me han dicho que tardaré décadas en recuperarme.
      Los ladrillos colocados con el famosísimo aparejo "al tun tun", el mortero marca Acme y una textura ideal para desollarse vivo.
      ...
      Prefiero un buen albañil.

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  4. Pero Lux !
    Tú que haces levantado a estas horas ?
    A la cama ! Julandrón !

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  5. Driver, ¿a la cama? ¡Pero si me acabo de levantar! No sé, me han dicho que el amanecer es bonito. Quiero comprobarlo. Estoy hasta nervioso...

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  6. Os lo repito "El imperio" de Kapuscinsky tiene un capítulo dedicado a la catedral de El Salvador y flipas con la historia. Y el viaje a Rusia de Steinbeck y Capa. Haazme caso que te van a gustar.

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  7. Hola darlings

    LUX y DRIVER, ya veo q me vais (con toda la razón) a echar la bronca continuamente con esta serie en cuanto a mis (extranios) gustos arquitectónicos... arribas las mangas pasteleras, pero no me lo mezcles con las cebollas! Ah, y tengo muchas más fotos del edificio rojo... a ver si las puedo poner DRIVER, lo q pasa q luego no se me suben los divagues por largos, me dice blogger....zzz

    MO, ya sabes q soy muy lenta con los ensayos (a menudo abandono, véase "10 dias q agitaron al mundo") y sé q Kapu es un must.. pero oye, el de Stenibeck + Capa sí q me voy a hacer con él. Qué chulada, los dos me encantan por separado.

    Se avecina finde de celebraciones, ya q el Primero de Mayo es el cumple de Mini y maniana se reune de nuevo el grupo ruso, pq Fashion y Parras vienen maniana con el alba...

    Veré cuando os puedo contar la tercera entrega q es para mí uno de los highlights del viaje: la Universidad Estatal de Moscú... ahí va una intro (Driver, Lux... no me deis paliza...)

    https://www.google.co.uk/search?q=moscow+state+university&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwjzl7LiyMfTAhWnJ8AKHXk3DBEQ_AUICigB&biw=1920&bih=944

    hugs!

    di

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    1. Cierta arquitectura rusa, soviética…

      De mi propia ciudad, o de otras, me quedaré con las ganas de hacer unas guías turísticas particularmente virtuales: aquello que se construyó pero no llegó a nuestros días y aquello que se proyectó pero, por lo que fuese, no llegó a ejecutarse (para la construcción conservada no hace falta más guía que un amigo del lugar, un cicerone, que tenga agradable conversación y sepa en qué bares y placitas la parada es preceptiva).

      Pues bien, tiempo atrás me telefoneó to’ nervioso Deyan Sudjic: no sabía en torno a qué hacer su siguiente exposición temporal en el Design Museum de Londres, el cual dirige.

      Le cedí desinteresadamente la idea anteriormente expuesta y así nació la exposición Imagine Moscow: Architecture, Propaganda, Revolution que muestra seis de aquellas iniciativas (1920-1930) que no prosperaron por diversas razones. La exposición estará abierta hasta cuatro de junio. Yo iría gustosamente a verla pero tengo otras cosas que hacer.

      La arquitectura soviética no hubiera estado mal... La capitalidad recuperada por Moscú —de 1712 a 1918 la capital fue San Petersburgo— y aquella revolución convocó a arquitectos de la talla de Le Corbusier, Poelzig, Gropius o Mendelsohn, aunque, finalmente, no dejaron allí su huella. Lástima.

      No sé… la arquitectura rusa… Antes de la revolución casi todo me parece una Disneylandia zarista en su mayor parte reconstruida con abigarrados colores y formas gratuitas y redundantes. Y, después, después de la revolución, esos enormes búnkeres habitacionales de un racionalismo ajeno a cualquier inflexión, duda o vacilación, instinto o debilidad humana, esas utopías implacablemente erguidas, ese comunismo fraguado por cojones, esas moles que pisotean la individualidad, o cualquier rasgo o matiz… No sé, no sé, Di.

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  8. Es que entre la tarta de nata bizantino-cosaca de las cúpulas acebolladas (Di: no regañes a lux. ¡Te juro que en los manuales también las llaman así! "cúpulas bulbosas" dice debajo de la foto) y el bunker post nuclear la arquitectura rusa parece una exaltación de lo bizarro. A menos que...tenga toque francés. Lo ruso mejora mucho con un toque francés...si no...¡Mirad a Tolstoi, a Dostoyevski y a toda esa peña! Lo de la criptonita de mama ro me deja sin palabras...

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  9. Bueno, a mi me fascina más el efecto de los alquileres temporales sobre lo que te encuentras cuando alquilas algo, y lo que ofreces en alquiler y cuanto cobras si estás en la otra parte de la ecuación. Es un atractivo espejo del proceso de autoempleo que vivimos.

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  10. Di, nos pide que no le demos la paliza con la Universidad Estatal de Moscú. Y así será, pues sus deseos para todos nosotros son órdenes… Pero sólo un apuntito, ¿vale?

    Lev Rúdnev fue el arquitecto que proyectó dicha universidad; satisfecho, o vago, para el resto de los proyectos que en su vida le encargaron se limitó a fotocopiar lo ideado para aquella universidad. No exagero, basta compararla con el Palacio de la Cultura y la Ciencia de Varsovia para comprobar que, aunque con usos tan distintos, son como dos gotas de agua, y gemelas.

    La Universidad Estatal de Moscú (y, ya digo, todos sus proyectos) es de cifras escalofriantes: 168 kilómetros de corredores, más de 56 000 habitaciones, 2 234 aulas magnas, 824 aulas magnísimas, 183 aulas superlativas… Para que os hagáis una idea de lo grande que es aquello, ¡los planos aún se están imprimiendo (y lo que te rondaré, morena)! Hay gente que tuvo la mala suerte de nacer en el centro de ese colosal complejo y murió sin conocer más mundo por mucho que intentaron desde chiquititos llegar a alguno de los confines; o gente que allí no se ha encontrado nunca con nadie ni con nada; allí no se llega tarde a clase: no se llega nunca; en la Universidad Estatal de Moscú hay, dentro, otra universidad y un par (que se sepa) de razas humanas sin conocido contacto con la civilización; en aquella universidad (si se echaran a un lado y se apilaran ordenadamente los pupitres, claro) cabría el universo unas pocas de veces aún dilatado por ser un día de verano de los de aúpa; en la estrella que corona la torre principal, de grande que también es, cabe dentro y holgadamente el firmamento tumbao a to’ lo largo; hay alejadas estancias donde, imaginaos, ¡Stalin todavía no ha muerto, o no ha nacido siquiera!, es más, hay estancias tan alejadas de las alejadas estancias que todavía ni se han construido ni se construirán de grandísimo que es aquello.

    Y es que, en logrado desafío que no cabe en cabeza humana, la Universidad Estatal de Moscú es más grande que sí misma. Aquello, en suma, no es una universidad, aquello es la requeteostia soviética.

    Ay, lástima, ¡y lo que la hubiera disfrutado Hitler!

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    1. Le hubiera pasado lo mismo que en la guerra, Lux: le hubiera pillado el invierno ruso junto al mostrador de recepción y hubiera perdido a la mitad del ejército antes de llegar a una de las aulas mínimas. ¡No hubieran tenido más que cortar la calefacción!

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    2. Eso es cierto, C. S.; acabo de comprobar en el plano de planta baja que la distancia entre la recepción y la primera aula que te encuentras, si la pones en fila india, daría para ir a la luna y volver 26 veces. Tremendo.

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    3. O sea, me estáis diciendo que allá lejos todo es grande. Que no levantan un edificio público representativo si no están seguros de que cabe el 10% de la población rusa (más un oso).

      En cambio, el trato a los turistas es bien distinto. A la Familia Di les metieron a los padres detrás de la pantalla del televisor. Los pobres.

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    4. NáN, has dado en toda la llaga, como siempre. No se lo digas a ella (por favor, no lo hagas, ¿eh?), pero es que a Di le puede el diseño: que si ladrillo visto, que si pintura rupestre, que si luces así o asá…

      Ella (mira que se lo dije) debería haber alquilado los cuarteles generales de la KGB que ahora se ofertan en alquiler por unos 30 o 40 rublos, no lo recuerdo con precisión. De haberlo hecho, de lo grande que es aquello, todavía no habrían pasado ni del hall, así que sitio para dormir ni te cuento. Pero, claro, la señorita prefirió la decadente decoración del mundo capitalista aunque ésta lleve siempre consigo las angosturas. Y pasó lo que tenía que pasar, que no se sabía si sus padres yacían o estaban escondidos. Vergüenza.

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    5. No te preocupes. De mí no saldrá una palabra de todo esto.

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  11. Uno cortito para felicitar a la niña que mañana cumple ¡nueve añazos! Yo, maldita sea, tendré que celebrar su cumple quebrantando por primera vez en mi vida el día sagrado de los mártires de Chicago en el que el Señor exige: "No harás en él trabajo alguno, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está contigo"
    ¡Qué pecado!

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  12. Darlings... El primer momento para leeros, la situacion esta muy complucada con esto de Las celebracioneS (Grupo ruso se ha reunido de Nuevo) ... Con deciros que esta tarde he horneado un buzcocho!!

    Pero me he partido ahora con los comments... Vuelvo a combtarlos cuando pueda (estoy en telephone y aun mas faktas q en teclado).

    Cesi!!! Gracias guapetona y animo maniana!

    Di

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