24 de mayo de 2017

Por qué no soy feminista

13 divagues
Jessa Crispin es una crítica americana que ha escrito en muchos medios como The Guardian. Trabajó en Planned Parenthood (esa especie de ONG que ayuda a las americanas con sus derechos reproductivos, tan mermados en un país donde la Seguridad Social es una entelequia), y luego montó un exitoso blog literario (Bookslut, me encanta el nombre), que cerró hace un anio. 

Yo creo que había oído hablar de su último libro en algún sitio, pero estaba aún en el "pasivo" de mi memoria. Pero un sábado por la maniana de Marzo, en la encantadora "Librería", de al lado de Brick Lane, me lo encontré. Me senté en uno de sus rincones a echarle una ojeada, y me lo tuve que comprar: el primer capítulo, que con el que han forrado la primera página (en imagen) es todo un manifiesto-no es casual que al provocativo título "Por qué no soy feminista",  siga el subtítulo "Un manifiesto feminista". 

Queda muy claro, desde la tapa, que Crispin no es que no sea feminista, sino que lo es radicalmente (me encanta también esta palabra, radical, de raíz), y de lo que va a despotricar durante el ensayo es de todas esas mujeres que yo llamo "feministas cosmo(politan)", y que ella llama "lifestyle feminists" ("de estilo de vida feminista").  

Resulta que está de moda decir que eres feminista. Yo casi no me había dado cuenta, porque yo lo llevo diciendo toda una vida, y hace anios los tíos me decían "tú no puedes ser feminista, eso es Cristina Almeida". En serio: soy así de vieja. Pero es cierto que ahora sale Emma la de Harry Potter diciendo que es feminista, y Beyoncé, y alguna más... a la vez que bailan de una manera que, sinceramente, da no solo verguenza ajena, sino ganas de vomitar: por qué hay que estar continuamente sugiriendo que estamos "disponibles para follar"? Por qué esos movimientos "provocativos" (y lo entrecomillo, porque por los dioses que hay que ver qué imbéciles son los hombres que se dejan "provocar" por eso). 

Pues partiendo de esta moda, Crispin quiere decir bien claro que ella no es una de estas, y que además, no las quiere en el movimiento político (al fin y al cabo, eso es el feminismo, ideología, política) con el que ella suenia y con el que piensa que las mujeres podremos algún día librarnos del patriarcado, que lo empania todo. Y aquí lanza un planteamiento de estrategia política sobre el que todos tenemos opinión, algunos más o menos clara: hay que renunciar con la nariz tapada a ciertas ideas para "vender" más, porque hay ciertas ideas, demasiado radicales (tanto en la izquierda como en la derecha), que te ahuyentan a la gente, y quedarnos en un centro mucho más amplio, pero tal vez vacío de contenido? Un tema de rabiosa actualidad, por supuesto, y con el que sufrimos muchos votantes de izquierdas en recientes elecciones, por ejemplo. 

Lo que planeta Crispin me parece interesantísimo: en el principio del movimiento, en la lucha sufragista, en realidad fueron un grupo reducido de mujeres las que tiraron de carro. No solo la élite cultivada, sino también muchas mujeres trabajadoras, como nos muestra la durísima "Suffragette" acabaron en la cárcel. Mil mujeres, que me pareció una barbaridad, pero, si te lo planteas, es evidentemente una minoría entre la población femenina de un país. Las luchas las lleva a cabo una minoría de gente con ideas y sobre todo, con coraje. Luego están en los márgenes los "simpatizantes", que no van a cambiar nada, pero que potencialmente se subirán al carro cuando ese grupo que se habrá jugado en muchos casos la vida logren su objetivo, total o parcialmente. Y no hablo solo de jugarte la vida y morir en ello, sino de jugarte la vida para la que estabas destinada a vivir, la vida que te hubiera sido cómoda vivir, la vida que igual hubieras odiado pero que retarla hubiera supuesto enfrentarte a todos los que te querían... 

Si hay algo que me hace amar a la humanidad son los discursos de aquellas mujeres que reniegan del feminismo porque quieren desmarcarse de las Andrea Dworkin del mundo. No, no tengo pelos en la axilas, no odio a los hombres, soy razonable, heterosexual, y sexualmente disponible... "todas esas feministas haciendo felaciones como si fuera trabajo de misioneras", termina Crispin. Por qué tranquilizar al mundo de que no somos peligrosas, que no vamos a por todo? Somos peligrosas: tened miedo. Para, de nuevo, tener que gustar, mostrar nuestro valor vía lo que piense un tío? Parece que el método más efectivo para la "implantación del feminismo"  fue hacerlo universal, y ahora ha perdido su significado. 

Crispin aboga por un cambio total del sistema: no es solo feminismo, es también capitalismo, racismo... el sistema, creado y basado en la opresión de ciertos grupos, entre ellos las mujeres,  no cambiará pidiéndole amablemente "disculpe, deje de oprimirme": el sistema tiene que irse abajo y construir algo nuevo. Porque una mujer que se centra en el auto-empoderamiento, en que otras como ella lleguen a más puestos de grandes ejecutivas (y mira que esto ya sería la pera) o militares o obispas... esa mujer no se está planteando que ese sistema seguiría siendo injusto, porque al final seguiría siendo algo sobre ganacia personal de unas pocas a costa de todas las de abajo. El "éxito" en este sistema es sospechoso (si no directamente culpable). El dinero es una buena manera de luchar contra el patriarcado, sí? Puedes pagar servicio en casa, gente que te cuide los ninios, y no tener que depender de un tío? Pero... a quién estás entonces explotando tú?

Crispin termina diciéndote que con tus opciones, que crees feministas, con las peticiones que firmas, los libros que lees, lo que consumes o dejas de consumir, no estás destruyendo el mundo, pero tampoco lo estás salvando. Los estilos de vida-por muy progres que sean-tristemente solos no cambian el mundo. Pero tenemos una gran barrera: queremos que nuestras vidas sean cómodas. Somos participantes de esta cultura, que requiere trabajo, no solo comentario. Podemos resistirnos a vivir de esta manera: explotando a la gente, al planeta. Hay otra manera. 

Todos los grandes movimientos empezaron con un grupo pequenio de gente valiente e inteligente que estaba dispuesta a perderlo todo. Estoy yo dispuesta a bajar a la calle, arremangarme y trabajar, en lugar de simplemente "comentar" desde mi blog? Esta es la pregunta que pica, pero por lo menos tras el libro lo que tengo claro es que solo con mis "opciones de estilo de vida" no cambiaré, tristemente, el mundo. Cual es el objetivo de un libro? Moverte, hacerte dudar, inquietarte? Lo ha conseguido. 

20 de mayo de 2017

Mil gracias, por hacer que cualquier noche pueda salir el sol

20 divagues
Por lo que sea, los divagantes NáN y Lux, se han puesto a hablar de este centro de desvaríos que es divagandodivagando y, jo, me ha hecho una ilu... Ayer por la noche leí lo de Lux, al llegar de una noche de Sol (no había Coronitas) y vodka. Medio ruborizada, cual niña de 7 años a la que elogian sus primeras incursiones con el piano, os digo que me llenó de alegría lo de "me reaniman intereses que creía muertos y enterrados". Me voy a la cama como niña pero además con zapatos nuevos. 

Y hoy me encuentro con esta canción propuesta por NáN de Jaume Sisa, que cuelgo aquí porque quiero que la veáis todos los divagantes. Una vez más, Nán en el clavo (No todo va a ser follar!). Al final os pongo la letra en catalán y en castellano... y mientras jugaré a preguntarme quién es Blancanieves, el Capitán Trueno, la bruja Calixta, la mujer que vende globos, el lobo feroz y Cocoliso.

Mil gracias a todos. 




Cualquier noche puede salir el sol

Hace una noche clara y tranquila, luce la luna,
los invitados van llegando y van llenando toda la casa
de colores y de perfumes.
Están aquí Blancanieves, Pulgarcito, los tres cerditos,
el perro Snoopy y su secretario Emilio, y Simbad,
Ali-baba y Gullivert.
Oh, bienvenidos, pasad, pasad, de las tristezas haremos humo.
Mi casa es vuestra casa, si es que hay casas de alguien.

Hola Jaimito, y doña Urraca, Carpanta y Barba-Azul,
Frankenstein, y el hombre lobo, el conde Drácula y Tarzán,
la mona Chita y Peter Pan.
La señorita Marieta del ojo vivo viene con un soldado,
los Reyes Magos, Papa Noël, el pato Donald y Pascual,
la Pepa bonita y Superman.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad, de las tristezas haremos humo.
Mi casa es vuestra casa, si es que hay casas de alguien.

Buenas noches, señor King Kong, señor Asterix y Taxi-Key,
Roberto Alcazar y Pedrín, el hombre del saco, y el pitufo,
señor Charlot, señor Obelix.
Pinocho viene con la Moños cogida del bracito,
está la mujer que vende globos, la familia Ulises,
y el Capitán Trueno en patinete.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad, de las tristezas haremos humo.
Mi casa es vuestra casa, si es que hay casas de alguien.

A las doce han llegado el hada buena y la Cenicienta,
Tom y Jerry, la bruja Calixta, Bambi y Moby Dick,
y Sissi Emperatriz.
Y Mortadelo y Filemón, y Guillermo Brown, y Guillermo Tell,
Caperucita roja, el lobo feroz, y el caganer,
Cocoliso y Popeye.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad, ahora ya no falta nadie,
o quizás sí, ya me doy cuenta que sólo faltas tú.
También puedes venir si quieres, te esperamos, hay sitio para todos
El tiempo no cuenta, ni el espacio, cualquier noche puede salir el sol.


Qualsevol nit pot sortir el sol
Fa una nit clara i tranquil.la, hi ha la lluna que fa llum,
els convidats van arribant i van omplint tota la casa
de colors i de perfums.

Heus aquí a Blancaneus, en Pulgarcito, els tres porquets,
el gos Snoopy i el seu secretari Emili, i en Simbad,
l'Ali-baba i en Gullivert.

Oh, benvinguts, passeu passeu, de les tristors en farem fum,
a casa meva és casa vostra si que hi ha cases d'algú.

Hola Jaimito, i doña Urraca, i en Carpanta, i Barba-azul,
i Frankenstein, i l'home-llop,i el compte Dràcula, i Tarzan,
la mona Chita i Peter Pan,
la senyoreta Marieta de l'ull viu ve amb un soldat,
els Reis d'Orient, Papa Noël, el pato Donald i en Pasqual,
la Pepa maca i Superman.


Bona nit senyor King Kong, senyor Asterix i en Taxi-Key,
Roberto Alcazar i Pedrín, l'home del sac, i en Patufet,
senyor Charlot, senyor Obelix.
en Pinotxo ve amb la Monyos agafada del bracet,
hi ha la dona que ven globus, la família Ulises,
i el Capitán Trueno en patinet.

I a les dotze han arribat la fada bona i Ventafocs,
en Tom i Jerry, la bruixa Calixta, Bambi i Moby Dick,
i l'emperadriu Sissi,
i Mortadelo, i Filemón, i Guillem Brown, i Guillem Tell,
la Caputxeta Vermelleta, el Llop Ferotge, i el Caganer,
en Cocoliso i en Popeye.

Oh, benvinguts, passeu passeu, ara ja no falta ningú,
o potser sí, ja me n'adono que tan sols hi faltes tu,
també pots venir si vols, t'esperem, hi ha lloc per tots.
el temps no compta, ni l'espai, qualsevol nit pot sortir el sol.

16 de mayo de 2017

Nieve (R6)

18 divagues
Jueves (Santo), 13 de Abril 2017

eso son copos

La ventana de la habitación del Matrimonio Alnorfini (también de Drácula) es enorme y a las 7:30 me despierta la luz. Me escondo bajo la almohada (enorme, soy de almohada leve, al contrario de mis padres que aprendo que un poco más y duermen sentados, como los reyes antiguos). Las predicciones del tiempo de anoche-nieve y bajo cero- de momento no se cumplen-al menos la primera. Cuando me atrevo a mover las cortinas (como buena vampira, tímidamente), lo constato. Pero el cielo está "de nieve".


Poco a poco se va levantando la tropa,  y enseguida estamos en la mesa, cada loco con su tema: el Peda prepara unos tés, y Parras se ha metido a freír huevos fritos y bacon (tiene fondo el estómago de este hombre?). Afortunadamente es seguido solo por Lisi, que se apunta a un bombardeo. Yo pongo muesli a un yogur muy rico. Y entonces confirmamos, todos a una, que sí, lo que está pasando en la ventana es que comienza a nevar. Furiosamente.

Hago cálculos: si pudiera llevar más capas las llevaría, pero es que no podría meterme los brazos del abrigo, así de claro. Hago auditoría, y a día de hoy llevo las siguientes capas o niveles: 1. legendaria camiseta de tirantes de la Yaya, 2. camiseta termal abanderado manga corta, 3. jersey cuello alto negro fino, 4, jersey verde gordo, 5. americana, 6, abrigo. Por debajo, ni que decir tiene que medias bajo los vaqueros negros, y calcetines. Y por encima, fular (que en un punto pasa tb a cubrir cabeza, en plan integrándome con la población femenina en las iglesias), boina, y bufanda de forro polar. Estas son mis pintas, el glamour un sueño lejano.



Nada más salir, giramos la calle y Mini, la que nunca tiene frío, y a la que he obligado a que se pusiera una camiseta de manga larga entre el jersey gordo y la de manga corta, anuncia que... tiene frio en las piernas!!!  Puede parecer una pequeña inconveniencia, pero no nos importa: confirmamos que nuestra hija es humana.  Mientras se sube con su padre a ponerse medias debajo de los pantalones, el resto del grupo permanece en un porche y constata que nieva una pasada y dan ganas de cantar el oh Blanca Navidad. Al lado del porche están instalando, en la fachada de un pub irlandés,  una elevación de madera que suponemos hará las veces de "terraza" en verano . Esto es algo que venimos observando desde que llegamos, ya en Moscú. Yo me pregunto si es un ejemplo más de gentrificación y en un tiempo Rusia estará llena de cafés y terrazas con esas estufas y mantas que abundan en Dinamarca o en Londinium (en esta última, sin mantas), o bien algo que hacen todos los años, y cuando llega el frío las quitan. Desde luego parece mucho curro quitar y poner eso, pero a su vez veo absolutamente cero aplicación al concepto terraza digamos que de comienzo de Agosto a finales de Junio. Igual me equivoco.


La primera parada es el palacio Strogoff . El tema que absolutamente dominan los rusos es el de las calefacciones: entras donde sea y enseguida entras -valga la redundancia-en calor, aquí no hay medias tintas. Así que nos metemos en el hall pese a que la taquilla está más que cerrada, y un hombre -tal vez no antipático sino solo ruso- nos debe decir q rien. Aún así vagamos un poco, y le señalamos si podemos pasar a la tienda de recuerdos, que no tiene otra salida que ese hall (para qué tener abierta la tienda de un museo si este está cerrado y el guarda da la bienvenida a los potenciales clientes con mala cara? Me fascina este país).


Al salir, sigue nevando. Por no repetirme y no aburrir al personal con este divague, durante todo el día nieva y nieva y nieva sin parar. Ah, pero no solo nieve así tipo "Eduardo Manostijeras", no: se trata de Tormenta de Nieve tipo "Expedición Terranova" donde perecieron el Capitán Scott y el resto. Nieve que te pega en la cara, se te mete en los ojos, le cubre el abrigo, la boina... nivel leyenda.


Entramos en una iglesia. Las iglesias ortodoxas no tienen sillas, viene a ser un rollo como en Japón: la gente va, pone sus velas, habla con sus santos, y se va. Hay filas para los santos (o, tal vez líderes, como dice mi padre) más populares, y están tras un cristal que la gente besa. El tema fómite también nivel épico, imaginamos, ya explorado en el divague de ayer. 


Enfrente hay un edificio Art Deco maravilloso, que era la antigua fabrica de máquinas de coser Singer. La cúpula es semiacristalada y hoy en día alberga una librería: alguien puede imaginar un fin mejor para un edificio? En la planta baja hay bastante papelería y souvenirs... en la de arriba ya hay libros y Mini se hace fotos con Harry Potter en ruso. 


Una de las imagenes más conocidas de San Petersburgo es la Iglesia de la Sangre Derramada. Mis compas de viaje quedan atrapados por su magia, extra bajo la nevada,  y yo me debato comparándola con la de San Basilio, que parecía de mentira, con el cielazo azul de fondo. Hay que entrar pues los mosaicos merecen mucho la pena y mientras hacemos fila para las entradas veo a los soldados de Napoleón de la batalla de Boldorino muriendo congelados ante mí. Nieva sin conocimiento. Dentro, los mosaicos son muy chulos y, al igual que mi iglesia favorita del Kremlin, llegan hasta el techo. Hay muchísima gente: claro, la poca que se ve en la calle es porque están todos agolpados aquí.


Hay que tomar un café o una sopa o un vodka o lo que sea, y el kuniadísimo  nos lleva a un bar de hipsters muy cool. Nos sentamos en la ventana que tiene un alféizar importante y, más importante, el radiador debajo. Sorpresa en la carta! Hay "Cacaolat"!!! El camata tiene el cuajo de preguntarnos si lo queremos caliente. "Podría matarte" es lo que dice mi mirada. Nos lo trae en unas tazas de esas metálicas como esmaltadas de las abuelas, todo muy trendy. No todos los miembros del grupo toman Cacaolat, solo las niñas. Mis padres toman capuchos y Els Nens, por supuesto, birra. Antes de salir, las niñas le preguntamos al camata si es Cacaolat-Cacaolat... no lo sabe, pero lo mira y constata: es Cacaolat!!


En este punto hay un motín: Lisi, Sori y Fashion se plantan y anuncian que de ninguna manera van a seguir La Lucha Contra Los Elementos, no son la armada invencible. Que se retiran al apartamento y quién puede culparles: ahí fuera parece la Antártida. Mini también hace un moonwalk con bomba de humo, así que me quedo con Els Nens: Parras y el Peda.



Nuestro primer objetivo -guiados por Parras-es Eliseyev Emporiumuna tienda Art Deco de principios del SXX donde venden comida tipo gourmet y también hay cafetería. Está en Nevsky Prospekt (si hay que aprender una sola palabra en ruso que sea esta: avenida, pero qué bonito es prospekt!). Se trata de un recinto cuadrado con distintas áreas donde se centran en un producto: pattisserie, embutidos, quesos, y tal. Todo muy "fantasía" (palabra que usan mucho Los Jekes, parece ser que prestada de una youtuber o influencer, que para eso son milennials). Decía, que el colmo de la fantasía-aparte de la palmera central- son unos zapatos de Cenicienta de chocolate. Os gustará saber que no compro nada.  Mi estado basal es no comprar nada: no me gustan las cosas, llenar la casa de titos, y mi mente de imágenes de vertederos llenos de plástico. Lo que de verdad me gustaría hacer en la vida es vender lo que he cometido el error de comprar. Parras comenta, ante mi inquietud, que acaba de vender un juego de pesas que nunca ha usado, ("como es evidente" añade luego la arpía de su novia), pero es demasiado esfuerzo anunciarlo, leerte los emails y luego hacérselo llegar al pobre comprador. 









No sé si he comentado que está nevando, así que a la salida de esta tienda, vamos en busca de otro establecimiento: giramos por otra calle, cruzamos un puente  y acabamos en el 57 de Liteynyy Prospekt , Podpisnie Izdaniyauna librería de lo más cool. Allí descubro, por un libro de esos que una solo ve en estas largas paradas de las librerías del mundo, que en Miami hay increíble Art Deco, unos edificios para morirse fotografiando, y decido que, cuando deje de hacer boicot a los USA (3 anís y pico y no hay impeachment antes?) igual puede ser un destino.... (en realidad me mueve el calor, he dicho que no viajaré a lugares fríos EVER again?). También ojeo un libro de John Berger "Ways of looking", que promete y "In America" de Sontag. Hay una escalera genial que trepa por las estanterías que nos preguntamos si los clientes también podemos usar.




Casi enfrente de la librería está, según Parrakas, la "Biblioteca Nacional", un edificio precioso amarillo con una portada de templo griego. Desde la calle, no vemos claro cómo entrar: hay rejas y luego el jardín nevado, y gente que sale y entra por la rampa de la entrada, pero no hay verja que atraviese la valla. Entonces descubrimos un pequeño edificio al lado de las verja, por el que entra y sale gente. Nos metemos, a nuestra derecha se accede a una farmacia y a nuestra izquierda hay una ventanilla con seguridad y puertecilla de entrada y salida. Escondemos las cámaras y pasamos entre el resto de rusos. Salimos de la casita, atravesamos el jardín y accedemos al edificio, por la portada romana. Entramos en una especie de recepción, que termina en dos puertas custodiadas por tres cancerberos: una mujer y dos hombres, todos con mala cara (o, de nuevo,  simplemente rusos). Disimulamos mirando una mini exposición de fotos pero nos hacen un marcaje firme. En un punto nos acercamos a la puerta y el del bigote de Miguel Strogoff, nos increpa de manera ruda, voz alta: "ndjkchnwighv chc ciuhiweh vgnciwei". Entonces Parras pronuncia lo que hoy sabemos es palabra mágica: "Bibliotekka". Como por arte de birli birloque , su bigote se relaja, los ojos se destensan y su cabeza comienza a asentir,  repitiendo "bibliotekka, bibliotekka", a la vez que nos indica con su amable gesto que pasemos las dos puertas y seniala una puerta a la izquierda "bibliotekka, bibliotekka".





Así es como los tres nos encontramos en lo que es blanco y en botella: pasillo blanco, olor a desinfectante, gente extraña vagando. Es un hospital, y lo más probable es que siquiátrico, porque tiene un aire de sanatorium de mediados de siglo. A toro pasado, es fácil todo, se trata del Gorodskaja Mariinskaja boljnica, pero sigo sin saber a qué grupo de pacientes se dedican.

Total que, una vez allí, nos da igual: nos empapamos de la Biblioteca del maldito hospital, que es un cuarto grande donde hay de todo: libros, máquinas de escribir, fotos, jeringuillas de metal, cosas de escritorio (incluída una perforadora de plástico actual, al lado de las antiguedades)... y muchas cosas locas. Ni que decir tiene que allí hay otro funcionario enojado que sale de su cubículo al vernos, y entonces pronunciamos la palabra mágica, y él asiente, sonríe, y se vuelve a su silla.


Ahora cobra sentido la farmacia mientras salimos, y nos vamos partiendo de risa. A mí estas son las "aventuras" que me gustan de viajar, más que ver el obelisco que sea... pensamos que Mini se va a ver decepcionada cuando se entere que hemos tenido una "aventura" y ella no estaba.










Por el tema llamémoslo "Elementos", decidimos ir visitando supermercados para entrar en calor. Bueno, en realidad no nos lo admitimos y simplemente nos decimos que es para encontrar el muesli de Moscú, que no está en el super de cerca de casa. Els Nens se meten en una auditoría de supermercados, que son curiosos en Rusia. Cada uno es una copia más o menos del anterior: habitaciones que se comunican unas con otras, todo muy cutre... quién recuerda los lineales de Tesco! Pero de cada uno que entramos salimos con algo nuevo...




Iniciamos el largo camino a casa, a saber dónde estamos. En una calle encontramos un lugar que nos atrapa primero por su escaparate: máquina de escribir de época, grabadora de esas gigantes tipo rusas. Nos asomamos y vemos un local medio desangelado, con unas pocas mesas pero... oh, qué belleza, las paredes! Están pintadas con imágenes que combinan el concepto donut y el pasado (si es revolucionario, mejor, pero no enteramente): Lenin sosteniendo un donut, los trabajadores levantados que portan banderas cuyo símbolo es un donut, una estatua ecuestre con donut, viejos vinilos pegados a la pared, asimilación de donuts. Oh! Es un café, probablemente de la época soviética que solo vende donuts!!! (Nota: los donuts son típicos de Leningrado y si se busca, hay mil webs con listados "las mejores 12 tiendas de donuts en SP". Sin embargo, como este sitio nos encontró a nosotros, que andábamos perdidos ya de recogida, yo no tengo ahora ni idea de cómo encontrarlo.  Y lo he buscado, os lo aseguro. Pero tal vez sea parte de su magia: no os lo puedo enlazar. Sin embargo, no puedo resistirme a colgaros fotos y fotos, que se harán extrañas en un divague donde no está la catedral famosa, ni el edificio Singer, pero hey). 




Entramos y pedimos uno para cada uno (17 rublos por donut, o sea, 3 por un euro) y unas bebidas. Pero nos quedamos tan enganchados que acabamos pidiendo como doce ("la docena", es muy cuñao el Parras) y les llevamos los que quedan al resto de grupo que se batió en retirada. 



Nota: Unas horas tras la publicación de este divague, SuperLux ha encontrado el café de donuts soviet: se trata de Leningradskiye Pyshki en la Zagorodny Prospekt. Hay que volver! (o ir, los que no habéis estado).


















Pero antes de llegar a casa aun descubrimos otro antro genial, un restaurante llamado CCCP , todo eskai rojo, lleno de posters de los que me encantan, incluido Yuri Gagarn, y con un bufet ruso al que podría someterme solo por hacer fotos a lo loco en esta cantina solo-para-nostálgicos. Pero a estas alturas ya estoy aburrida de la comida rusa.  eso que esta noche volveré a cenar pelmeni (los tortellinis rusos en sopa), pero en fin. 









Cruzamos calles, dejamos huellas en parques nevados, pasamos por canales y por fin, vemos la cúpula de San Isaac en la lontananza: llegamos a casa!! Allí está el que pensábamos humillado y derrotado ejército rojo, digo, de los gallinas, pero que sin embargo aparecen tan felices, calientes y sin echar en falta haber llegado al Círculo Polar Artico. Pero todos tenemos hambre y cuando los tres últimos hemos entrado en calor, nos armamos de nuestros ropajes y salimos en  busca de los prometidos carbonara para Mini.


El restaurante elegido por el Peda está en la calle enfrente de Almirantazgo, y nada más entrar, los siete, con el jaleo propio de siete espanioles nos damos cuenta que tal vez no sea el local para nosotros: parejitas con velas, luz baja, y un pianista en directo. Tenemos flashbacks de Ryan Gosling en La La Land, y segun Parras, al hombre le da un pequeño infarto cerebral cuando nos ve entrar. Decidimos que no, que tal vez otro que hemos visto de camino, que también tenía carbonara.

El de la puerta duda al vernos: como si no estuviera seguro de si tiene sitio, pero jefe, si solo tiene dos mesas llenas! Una de ellas los tipos van con pajarita, pero luego descubrimos que es no era lo único ruso del restaurante: hay pantallas de television en dos paredes a todo trapo, es también tirando a oscuro y la decoracion más bien parece un bar de copas que un restaurante. Hay elementos de decoración tipo lo que una imagina en la casa de Trump. Qué les pasa con el dorado?


Pero la cena está buena (escasa, dice Fashion) y por fin podemos volver a casa, como podemos, por las calles nevadas... esperando que para el día siguiente brille el sol y la nieva se derrita, como en los cuentos.




15 de mayo de 2017

Con qué espantosa clavada malgastarías tus vacaciones?

6 divagues
Uno de esos planes familiares legendarios: Fashion y Sori harán algún día un crucero. Yo lo tengo clarísimo: ni doce caballos salvajes me arrastrarían a "una ciudad sobre el agua". Tiene todo lo que odio: gente, gente confinada en un sitio, oferta de "actividades". No me gusta la gente, y la idea de estar estabulados y ser soltados a ver una ciudad cada par de días se me antoja intolerable. Una ciudad que respira cuando "los del crucero" se van: he estado allí. 

Por parecidas razones no me han gustado nunca las bodas: todo el día colgada por ahí esperando que "lo siguiente" pase. Te pase, quiero decir, porque no tienes ningún control (a ver quien es el guapo que saca su novela). Que llega la novia, que la misa, que las fotos, que el cocktail de bienvenida... bueno, me aburro solo de enumerarlo. El día, ni lo cuento. 

Bien, pues ahora combinemos estas dos fobias: crucero y boda y, ta-rá: bingo, han encontrado mi infierno. El caso es que esto ya existe y me lo cuenta uno el viernes. Yo creo que no he descansado bien este finde por las pesadillas. A saber: hay un transatlántico-nunca mejor llamado-, el Queen Elizabeth, que parte de Southampton y en siete días llega a Nueva York (podría llegar en cinco, pero lo extienden para "gastar menos fuel y que la gente gaste más en la ruleta allí"-dice un pasajero que cuenta su experiencia. Yo pienso: "para ampliar las oportunidades de diversión"). Porque tienen "la mayor biblioteca sobre el mar"... pero quién quiere leer con las marejadas del Atlántico? No hablamos del Mediterráno ni del Nilo, esto es un océano muy en serio. Bueno, y ya habéis visto Titanic: "She can and she will". No hace mucho los duenios se dieron cuenta que podían hacer una pasta si ponían su domicilio fiscal en las Bermudas, y de paso aprovechaban el narcisismo secular de algunos y organizaban allí... bodorrios!!!! (el estar en Bermudas facilitó esto último porque según la ley del UK no te puedes casar en un barco... y yo me pregunto: y lo de las películas??? No te casa el capitán in extremis??). 

Así que mi conocido se va a embarcar en esta broma como parte de la comitiva de un bodorrio. Dice que no habrá wifi, una de esas necesidades básicas en la pirámide de Maslow!!! Si un día de boda, hablando del tiempo con uno y de lo bien que te va todo con otra no es suficiente... aquí tenemos la friolera de una semana!!! Todo en alta mar, que tiene un beneficio aniadido: se facilita el suicidio, o el asesinato-la borda siempre está ahí. Y no es que esté dando ideas, eh? Yo conozco mis límites, y por eso no. 




Sin quitarme esto de la cabeza, y barajando cifras de cuánto me tendrían que pagar para asistir a este evento (lo siento: tengo un precio), entonces me entero de cómo ha pasado su semana de half-term una compa de trabajo. Está casada con un forrado banquero que no está nunca en casa, y cuando llegan estas inoportunas vacaciones que tenemos en el UK, a mitad de trimestre (half term), ella hace sola cosas con los ninios, como irse a Nueva York. Sin embargo, lo que me atrapó fueron sus últimas vacaciones: se fue toda la semana sola con sus dos hijos (9 y 7) a un hotel de lujo (£290 la noche) "para familias" en la campinia inglesa. Uno de esos hoteles donde hay enanos corretando por todos los sitios, con un área acristalada al final del restaurante donde puedes ir a dar el pecho, o donde hay microondas para calentar el biberón. Tienes piscina con agua muy caliente (guinio: meados de los mocosos) y burros y vacas en las afueras para que los ninios vean la vida rural. Bicicletas, cochecitos, patientes: todo de colores vivos. También algún pueblo tipo Tudor no muy lejos, donde los pobres de las tiendas van disfrazados de época para que los ninios les pidan a sus padres comprar lo que será un zarrio de turno... y todo así. Puedo imaginar una manera más terrorífica de pasar una semana de mis vacaciones?


El crucero. El hotel-de-lujo-infantil. Me apuntan con un arma: has de decidir, Di. Crucerobodorrio, hotelconbaberos... Puedo usar la llamada? 




13 de mayo de 2017

De Moscú a San Petersburgo: Tomemos el Palacio de Invierno (R5)

3 divagues
Miércoles (Santo), 12 de Abril de 2017 

Este es un día de tránsito: volamos a San Petersburgo. Hay un tren nocturno que hace el recorrido, y podría haber estado bien, pero era muy caro. Hacerlo de día, para a su vez deleitarse con la estepa rusa también debe tener su cosa. En todo caso, volamos. Es demencial que sea más barato poner un avión en el aire que añadir unos vagones a un tren, pero "así es vida", que dijo el poeta.

Es nuestra última mañana en Mama Ro, recogiendo y empacando. El Peda se va a por leche (la noche anterior compró kefir, que asustó a Lisi en su café: "leche podrida!". No: es una más del Peda, al que menos mal gusta el kefir-pero no la leche, han visto a alguien más raro?-, así que él se lo termina). Yo ando histérica porque el grupo ha votado ir en taxi al aeropuerto (para llevar a 7 personas, más que taxi es una furgoneta verde de maleantes) y yo, temerosa del tráfico de Moscú (hemos visto calles sólida cerca de Mama Ro), hubiera preferido el metro y tren. Pero soy una voz en minoría. En un punto salgo para devolver la Troika (la tarjeta de metro, que nos aseguraron nos devolverían el excedente). Por supuesto, no es así, y la seniora de 58 años muy de Almodóvar de la ventanilla se llama andana. Una joven nos interpreta y al final, típica burocracia soviet, hay que ir a un edificio central en casadios, hacer un pliego de descargo y bailar una jota rusa (de esas de los brazos cruzados y en cuclillas piernecitas, a saber el nombre oficial). 

El taxi viene a las 1115, hora y cuarto hasta el aeropuerto, y al final acaba siendo un recorrido turístico interesante, aunque bajo la lluvia. Fotografía de edificios demenciales mientras Lisi no da crédito a la conducción rusa. 

El aeropuerto tiene, por supuesto, un primer detector de metales, que no es seguridad. No: este es el detector de iglesias, guarderías y demás. Olvide insertar la foto, a la puerta de un centro comercial, donde había imágenes de lo no permitido (no fotos, no bicis) y también había una pistola asi como de John Wayne tachada. Es una ciudad sin ley. Claro que en una iglesia la prohibición se extendía: había un "pintalabios" tachado. En serio? Te hacen desmaquillarte a la puerta? Luego caes que se trata de una versión enloquecida de "Salud e Higiene": como todos besan cristales bajo los cuales hay reliquias con fruición, restos de Max Factor dan mala impresión. La saliva-y sus colonias bacterianas-no importa: no se ve. Dios, qué fómite.

Pero divago. Estábamos en el aeropuerto y la compania (S7) tiene unos colores muy energéticos y positivos (verde lima), y como tal son amables y nos dejan pasar todo el equipaje. Vuelta a pasar seguridad y una vez dentro, comemos en uno de esos cafés de aeropuerto que hay que evitar como la peste, porque nos pegan la clavada del siglo.

El Peda hizo la facturación online la otra noche y, no se sabe cómo, nos puso a todos separados: en el asiento central de asientos consecutivos, pero todos solos. Sori logra comunicarse (en ruso, o lo que sea, esa mujer se comunica siempre... viene a ser como castellano más alto y enfático, y no falla), y consigue que alguien les cambie e ir al lado de Mini. Los demás no tenemos la misma suerte: a mí me toca entre dos rusos enormes que ocupan parte de mi asiento, por los dos lados. Uno me habla: en inglés como el de mi madre (4 palabras) pero sin el drama, y comenta "Salou!!!, Portaventura!!!". Me da ganas de arrancarme, en venganza, con el chiste de Eugenio: "muy buena la ensaladilla rusa! Fantásticos los polvorones de la esptepa! Magnífico Demis Roussos!!". Luego comenta algo que debe ser "qué rareza subrayar y escribir en los libros", yo río. Y por fin se calla, pero se pone a hablar con el otro oso todo el vuelo. Un horror. Detrás llevo, sin embargo a Parras y, oigan: el hombre más feliz del mundo. Al principio le entra a ventanilla una rusa muy trabajada, veintitantos. Y de las últimas otro pibón de la misma edad. El hombre no cabe en sí de gozo y le oigo agradecer a su kuniado el Peda la elección de asientos. Dice que se le ha hecho corto el trayecto. 

En Leningrado también nos espera otro del Equipo A, con su furgoneta, que nos lleva al apartamento. Vemos una gris ciudad soviética hasta que llegamos al centro y todo empieza a ser imperial. Nos deja a la puerta de un edificio donde está nuestro apartamento, al lado del Four Seasons Hotel en la avenida Voznesensky, a un tiro de piedra del Hermitage. Al fondo de la calle se ve la aguja del Almitantazgo (uno de los edificios míticos de la ciudad). 

No nos podemos creer nuestra suerte en cuanto a localización, pero, por dónde se entra? Hay un pequenio pasadizo a una especie de patio, como los parisinos, que luegon veremos es una característica de la ciudad. Le decimos al conductor que c ómo se entra, y menos mal, llama por teléfono y baja un chico, que nos invita a subir al apartamento. 

No hay que entrar por el patio parisino, sino por una puerta de metal, que parece conduce a un zulo o a un almacén. Lo que hay dentro no es mejor: un pasillo cutrísimo, como de edificio antiguo que se ha dejado de la mano de dios y que hoy son pisos de estudiantes. Hay cables colgando por las paredes, y las escaleras que sí, un día debieron tener clase, están desconchadas. Fashion me mira con odio puro: "Di, dónde nos has metido?". Yo no sé donde meterme, porque al llegar a la puerta... es también de metal!! Con mil llaves, da a una segunda puerta: todos me odian. 

Sin embargo, al entrar, se trata de un apartamento normal. Lo de fuera parece un mal suenio. Hay una sala con calefacción bajo las baldosas, y en ele está la cocina, totalmente equipada, hasta con lavaplatos. Hay dos banios y tres dormitorios: uno de dos camas, otro de una grande (los dos decorados bien, estilo ikea juvenil) y la tercera, que por supuesto nos endosan sin negociación a los pobres Pedalistas, la "habitación Arnolfini" -cualquiera que conozca el cuadro de Jan van Eyck, entenderá el verbo endosar. Eso sí, dará para buenas fotos de fantasmas en los días venideros. 


Dejamos todo y salimos a una primera aproximación. No me había puesto las medias interiores, y en seguida me doy cuenta que es un error: aquí hace Frío, y a otro nivel que el que hizo en Moscú el peor día. Pero la luz es preciosa, y paseamos por la plaza del Hermitage, llamada Plaza del Palacio, el Hermitage que fue el famosísimo Palacio de Invierno, que se convirtió en el símbolo del inicio de la Revolución. La plaza es bestial, con la columna de Alejandro en el centro que ríete Nelson, y los edificios "magnificient" de alreadedor vienen a ser un poco como nuestro piso: imperiales, pero por los enormes ventanales no se ven esos salones forrados de libros y luces laterales que abundan en Londinium. Aquí se intuye que se han puesto vendas a lo que un día fue. 



Al otro lado del palacio está en inmenso Neva: de verdad que este río impresiona... casi parece el mar. Paseamos por su orilla, al frente tenemos la fortaleza de San Pedro y San Pablo, todo muy fotogénico. Volvemos por las calles de dentro, tras haber recorrido congelados casi todo el Hermitage que da al Neva y ya va siendo hora de cenar.




Nos cuesta basante rato encontrar un sitio; por finacabamos en una especie de bar de hipsters donde también dan comida. Es un sitio de esos grunge, bien decorado, y no parece muy caro. De beber, los chicos se piden pintas de cerveza y Fashion y yo decimos, así a lo loco "ah, agua". Cuando traen la cuenta, el Peda me hace notar que por la botella de 75 cl de agua nos han cobrado... 10 euros!!! O sea, lo mismo que TRES pintas! No doy crédito. A ver, en Rusia siempre se bebe agua embotellada por algo que leímos de mercurio en la del grifo. El diavagnte ya sabrá que yo soy la mayor fan del agua del grifo a este lado del Neva, porque no soporto la imagen de campos de basura llenos de botellitas de agua. Ya conté cómo en aeropuertos de EE.UU. ya tienen fuentes para rellenar y dejar esta estupidez que tenemos aquí de tirar nuestra botella y tener que comprar otra al pasar seguridad. Pero al pedir agua, así al final del pedido, como "ah, sí, agua", nunca nos podíamos imaginar que iba a ser Evian recién destilada de un maldito glacial en Suiza o dondequieraqueesté, con el riaco que tenemos a un par de manzanas. De nuevo: demencial. Toda mi familia, en particular los pobres Lisi y Sori dicen que no pasa nada, qué vas a hacer y ya. Pero les explico porqué voy a reclamar: me parece perfecto que quien sepa que está encargando una "marca de agua" (en serio, demencial), y la quiera pagar, allá ellos. Pero lo que no pueden hacer es, a un grupo de gente que está cenando y te piden casualmente agua, encajarles una botella que vale más que los platos de algunos de ellos! Así que, para bochorno de mis pobres padres, se lo comento amablemente a la camarera que dice "es lo que pedisteis" y ahí entro yo "puedo hablar con tu supervisora". Al rato aparece con una nueva cuenta donde nos han descontado los 10 euros... Mientras salimos, trato de explicar al grupo que yo no pensaba que eso iba a pasar, pero que de verdad quería dejarles feedback, que siempre ayuda. 



Pasamos por un super de camino a casa para hacernos con "material para el desayuno". Al llegar, el pasillo fantasma está calentísimo, y el piso no digamos. Y es que esta es otra característica rusa: hará frío en las calles pero la energía que invierten en calentar los interiores es una pasada. Incluso en el dormitorio del matrimonio Arnolfini, donde la impresión es gélida...