12 de junio de 2017

"Comeclavos" de Albert Cohen

Una lee como vive: alerta. Este último año ha sido tan terrible políticamente- volantazos que iba tomando el mundo, decisiones hacia el abismo, sensación nos despeñamos- que era imposible no sufrir, no solo al leer los periódicos, sino al leer literatura. Afortunadamente, el pasado jueves las elecciones británicas, y el dedo central elevado a primera ministra me ha dado un poco de balón de aire, y puedo seguir respirando. Igual hay esperanza, igual. 

Pero mientras leía "Comeclavos", la novela de Albert Cohen no tenía este pequeño oasis al que me aferro-igual tontamente-, y pensaba que íbamos a elecciones que iban a dar aún más mayoría a un gobierno que quiere todo lo que yo no, y todo lo que aterra en la novela se magnificaba, y resonaba como parte de lo mismo, en el fondo.

Enric González hizo una columna sobre "Comeclavos" en 2009 en El País, y os lo explicará mucho mejor: en esta novela Albert Cohen ha hecho un epitafio en 1938 a algo que no iba a existir ya más como entonces y como tal, los judíos europeos. Aunque Cohen sufrió el antisemitismo toda su vida, desde su infancia en mi amado Jónico (Corfú), hasta su juventud en Marsella, en los años 30 el horror en el horizonte era más que claro. Y mientras vas leyendo lo que en principio podría ser una novela humorística (no he leído a Rabelais, pero ese es su estilo dicen), imposible no quedarte con las miguitas que va lanzando Cohen de cómo debe ser sentirse odiado en una comunidad: pintadas en las paredes, comentarios, actitudes, prejuicios. Como sabemos lo que en 1939 empezó, todo esto escuece, como sabemos que esto está hoy a la orden del día, aquí mismo en Europa, todo esto duele. ¿Seremos tan incautos de olvidar?

Pero empecemos con el divague, tal vez repasando uno de los más visitados viejos divagues, uno de los más desestructurados y escritos a vuela pluma: "Bella del Señor". Yo leí este libro, el tercero de la tetralogía de "Los Esforzados" de Cohen [por este orden: "Solal" (1930), "Comeclavos" (1938),  "Bella del Señor" (1968) y "Los Esforzados" (1969)] porque lo veía en las estanterías de los osos, y porque Justanotherspy, un divagante de la época lo listó entre los libros que le habían impactado/influido. Tras leerlo, está también en mi lista-impacto, y lo intenté explicar aquí. La novela es un Tour de Force y, cuando sales, debes necesitar un par de años mínimo antes de seguir-desordenadamente-la saga. A mí me ha costado cuatro, pero ha sido por la dificultad de encontrarlo: me lo tuvo que regalar Marisa. 


Y lectura desordenada porque creo que la mayoría de los lectores seguirán mi trayectoria: empiezan por "Bella", que para eso fue Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y uno de los clásicos del SXX en listados de aquellos. Pero cuando empiezas con las aventuras de este quinteto enloquecido (Saltiel, Matthatias, Michael, Salomon y Pinhas-conocido como Comeclavos) ya los recuerdas tras el capítulo en el que pululan alrededor de la casa de Ariane una noche, haciendo sus habituales trapalas. Esta panda son más o menos tíos o familiares de Solal, el guapísimo judío prota de "Bella" (alter ego de Cohen) que trabaja en un estupendo puesto en las Naciones Unidas. "Comeclavos" comienza en Cefalonia (imposible no volver a Assos, el verano pasado, e intentar imaginarlos entre las calluejuelas encaladas reventando a buganvillas), donde ocurren típicas situaciones "esforzadas" como que una leoncilla se escapa del zoo y todo el mundo se enjaula (incluso jaulas-taxi) para estar protegidos, y luego este grupo demencial se desplaza a Ginebra, donde se encuentran con Solal, y con la familia Deume, que es con quien termina el libro, preparándonos para "Bella".

Yo no recuerdo haber despreciado tanto a los Deume en el anterior, como lo he hecho aquí. Quizás porque en "Bella" aparecen lateralmente, casi un alivio cómico, pero en "Comeclavos" muestran su vileza de pequeñoburgueses parásitos y felices tan bestialmente que una no puede evitar tenerles asco, ni aunque te rías. Ella, un dromedario con una bolita de carne que le cuelga y se toca en la garganta, beata hipócrita, que pone continuamente pruebas a las criadas para comprobar que no le roban ("No hay modo que te obedezcan los criados... si es la Revolución, que lo digan!"). El marido, un sinsal que habla con la "z", en permanente estado del terror de su mujer. Y han colocado al hijito por enchufe en las Naciones Unidas, hijo que casa con Ariane, la Bella, y que se dedica a intentar trepar siendo el palanganero de los que percibe podrá sacar algo ("aspiraba en definitiva a ser vivir como eterno inferior"), su nulidad para trabajar y el sinsentido de la burocracia como una representacion, a través de él. 

La rabia de Cohen sobre el antisemitismo está ahí, y va aumentando durante la novela, "(...) el crimen de haber nacido judío. De haber nacido. Ni una ciudad en el mundo en cuyas paredes no hubieran leído "Mueran los judíos". ¿Ignoraban quienes escribían esas palabras que los judíos eran humanos con ojos para ver y corazón para sufrir?", pero también aparece evidente, sobre todo en la parte de los Deume, ante el espejo de estos burgueses infames, su visión del mundo:

"A mí no me gustan los ricos. Donde hay dinero, hay falta de corazón. Galvanoplastia. El oro cubre al corazón como una capa metálica. Sí, para seguir siendo rico, era menester no ser bueno. Nada podían hacer los que nacían ricos. No por eso resultaban menos apestosos. Sí, nadie tenía la culpa. Pero con tan noble pensamiento se convertía en un zoquete que decía que sí a todo".

"Y se fueron, aquejados de la enfermedad de los ricos. Estaban inquietos, temían devaluaciones, huelgas, quiebras, guerras. Además, se sentían pobres. Tal es el misterio de los ricos. Se preocupaban por hacer inversiones seguras que no encontraban. En fin, se daban cuenta de que las dictaduras tenían su aspecto bueno (...)"

"El higrómetro también anunciaba buen tiempo, pues era el pastor el que había salido del chalé, y no el socialista, una figura de madera que llevaba un cuchillo entre los dientes".

En estas citas se aprecia la ironía y en las siguientes su mala baba, el escalpelo que usa para destrozar a todos:

"La charla fue particularmente cordial ya que se aborrecían"

"Su desprecio por la política y su amor por la metafísica".

"No entregaba su corazón a nadie, pero ofrecía su amabilidad a todos"

"¿Qué es lo que ocultaba tanta honradez?"

Porque, como en "Bella", no hay personajes positivos. Ni el Sancho Panza patán que da el nombre al libro, aunque entiendo que algún lector le pueda coger cariño-no ha sido mi caso. Hay particularmente una escena de su glotonería con sus hijos aún en la isla particularmente desagradable, y paso de entrar en metáforas. Es un problema cuando uno no "quiere" de alguna manera a un protagonista (me pasó, por ejemplo, con "El Gran Gatsby", siempre con aquel "old sport" tan irritante), de esa manera como debemos hacer nuestro un personaje, que no hace falta sea gustándote. O a mí me pasa.

Una lee como vive: alerta. Y afortunadamente, el final de esta novela con la que te ríes y a su vez estremeces, ha venido acompañado de un respiro. Igual deberíamos todos leer más sobre lo que pasó en Europa en los años 30, y pensar. Siempre una gozada de la mano de alguien que escribe como los ángeles, porque ante todo, este libro es también literatura. Gracias, Señor Cohen,  infernalmente guapo Solal. 

"El amor no es una dama que te gusta, sino las cartas que le escribes".





22 comentarios:

  1. Por alusiones, y porque debo reconocer que el regalo fue idea mía, pero trabajo para Inaxio (que lo localizó en el limbo internauta)
    He releído unas notas que escribí sobre el libro cuando lo leí y por lo que veo yo me quedé con la parte más humorística, sarcástica y hasta desagradable (memorable la comida del grupo). La segunda lectura que comentas la vi más clara en Bella del Señor. Literatura de la buena.
    Besitos

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  3. Mi comentario siguiente es un ejercicio tonto, soy consciente (no soy tan tonto).

    Tengo claro que aislar de su magnífico artículo las frases que Di ha aislado (sólo que ella lo ha hecho tras haberse leído Comeclavos y saber así que cada frase describe con precisión lo que el autor pretendía) es por mi parte como coger un rábano por las hojas. Así pues, perdón por haceros perder el tiempo con mi precipitación.

    Pero es que no lo puedo evitar. Y es que de siempre me han embelesado tanto las antítesis y las paradojas que como mecanismo de defensa (igual que el que cuenta hasta diez antes de mostrar enfado) desarrollé una defensa que me sirve: darle la vuelta a esas frases y comprobar qué ocurre. Si trastocadas no pierden ni un ápice de fuerza evocadora, me pienso eso de que me gusten por bien que me sonaran antes de convertirlas en un, digamos, anagrama, en volverlas del revés.

    Me refiero a esto:

    «La charla fue particularmente cordial ya que se aborrecían».

    La charla fue particularmente horrorosa ya que se querían.

    «Su desprecio por la política y su amor por la metafísica».

    Su desprecio por la metafísica y su amor por la política.

    «No entregaba su corazón a nadie, pero ofrecía su amabilidad a todos».

    No era amable para con nadie, pero entregaba su corazón a todos.

    «¿Qué es lo que ocultaba tanta honradez?».

    ¿Qué es lo que en realidad mostraba tanta indecencia?

    Y la última:

    «El amor no es una dama que te gusta, sino las cartas que le escribes».

    … Esto, por hacer el comentario más participativo, quizá sea mejor que cada cual le dé la vuelta como considere oportuno.

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  4. Darlings!!!

    MARISA... dejemos aquí un abrazo de esos para el Oso, que encontró "Comeclavos"! Lo ha leído? Igual me lo llevé antes, en cuyo caso os lo tendré q pasaroslo de vuelta ! :) Es cierto q tiene mucha parte de partirse, y en general cómo escribe Cohen, todas esas florituras formales a mí me hacen mucha gracia... igual es q la mayor parte de la lectura me tocó con un escenario preocupante (atentado, elecciones q se preveían distintas, visiones de la gente sobre la inmigración...) y de ahí q lo refería todo a eso. Si lo hubiera leído en un momento de mayor paz mental hubiera sido distinto. Por eso me gusta apuntar ene l libro cuándo lo leí, pq a mí libros me han marcado según mi edad... te acuerdas de otro de nuestros libros comunes, "La montaña mágica", lo leí con 23, exactamente la edad q tenía hans castorp, al que, "una arruga en una de sus camisas de color, causaría gran contrariedad" (ha ha), y luego tu aventura con ese libro... y en su relectura! Bueno, cositas q nos gustan a los frikis de los libros...

    LUXI! Me ha encantado tu ejercicio ... oye, te acuerdas q te dije q a ratos leyendo a Cohen me recuerda a ti??? "completamente semidesnudo" no lo llega a decir, pero sí "completamente vestido" q yo ya no sé si es irónico p me lo has pervertido, pq me reía. Dijiste q no lo habías leído y me gustaría a ver q te parece... Sobre el ejercicio... qué os parece esto, o me he hecho un lío con demasiadas negativas?: LOL

    «El amor es un caballero que no te gusta, no las cartas que de él recibes».

    Abrazontes my lovelies

    di

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    1. Di, si Cohen escribió (y no es una broma tuya; por favor, acláralo) «completamente vestido» merece que lea todo lo que escribió: todo es TODO.

      Que su forma de escribir se parezca a la mía, que me haya copiado anticiándose en el tiempo (cuya única, triste, virtud o mérito es haber nacido antes) es algo que sin rencor alguno le perdonaría por ese «completamente vestido» tan elegante. Por copiota que sea, merecería una oportunidad por mi parte.

      Por favor, Di, no juegues conmigo. Dime si es verdad que lo escribió.

      Si así es, Bella del Señor, como ya dije, la tengo en alguna parte. En diez, quince, minutos puedo encontrarla. Pero necesito saber en qué orden leer a Cohen. ¿Orden histórico? Según la Wikipedia ésta sería la secuencia:
      - Palabras judías (poesía) 1921
      - Ezquiel (teatro) 1933
      - Solal (novela) 1930
      - Comeclavos (novela) 1938
      - Bella del Señor (novela) 1968
      - Los esforzados (novela) 1969
      - El libro de mi madre (memorias) 1954
      - Vosotros, hermanos humanos (memorias) 1972
      - Carnet 1978 (memorias) 1979
      La poesía… No sé, depende tantísimo del traductor. La obra de teatro (caso de que no esté más descatalogada que los vídeos completos de Coros y Danzas de España)… no sé, pelín coñazo quizás. Pero las novelas y las memorias me interesaría mucho saber, ya digo, en qué orden he de leerlas.

      Ignoro la extensión de esas siete obras. Pero, qué digo yo, ¿tres, cuatro, meses me tomaría? Lo firmo.

      Espero instrucciones.

      (Conste de que estoy muy contento de que Marisa haya vuelto, pero quizá sea mejor que no lo diga para no darle importancia, no vaya a ser que se que vuelva a pegar el piro la muy).

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    2. Ah, y en cuanto a «El amor es un caballero que no te gusta, no las cartas que de él recibes», vamos a ver: una cosa es que las mujeres a la hora de hablar de amor os dé la vena lírica y otra ¡que digáis lo que os venga en gana con tal de liar aún más al rendido varoncito!

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  5. LUX, estoy prácticamente completamente 99% segura q escribió "completamente vestido", pero me voy a tener q volver a mirar los subrayados (q son muchos). De lo q estoy completamente 99.9% segura es de q te gustará Cohen. Que encima tuvo a bien imitarte, intuyendo tu próximo nacimiento.

    Sobre el orden... igual hay q preguntarle a nan, pero está de turné, no sé cuándo vuelve a ordenador. Yo solo he leído estos dos!!! Y es lo q digo en el divague: creo q la mayor parte de la gente empieza por "Bella" q es el tercero de la tetralogía, y si tienen suerte, tienen un amigo como el Oso q te localiza Comeclavos, q fue dificil. Luego imagino q vas a tener problemas para encontrar los q dices, incluso tal vez Solal, el primero.

    Lo q te digo es q se lee perfectamente bien desordenado. Los personajes se repiten, y creo q en Bella hay un capítulo en los q el autor dice q los q han leído en orden se lo pueden saltar... pq esa es otra: cohen hace algunas veces intromisiones (no demasiadas) en el texto q a mí me encantan... por ejemplo, mete un párrafo en plan "buf, esto es aburrido, me lo quitaré en este párrafo, suben a la montaña, montan una tienda de campaña... bla bla" pero me encanta esa metapresencia, y se le entiende tan bien... a mí a veces me pasa en el blog, tengo q contaros un párrafo q no quiero por pereza pero sé q si no lo hago, el divagante se perderá... así q haré el Cohen más :)

    Lo has encontrado ya?

    Ah, a Marisa la he arrastrado... le dije: MARISA, SALIS EN EL BLOG! Y claro, la pobre ha tenido q entrar... me cuenta q el Oso está usando mucho el ordenador y con el teléfono no es lo mismo... yo aparte ya le he dicho q llevábamos muchas semanas de estepa rusa, real y metafórica, y q no se ha perdido nada :)

    Y en cuanto a mi veta (más q vena) lírica... cada vez me gusta más mi frase!!! Te das cuenta! Me gusta en plan gay, pero tb la puedo usar en plan cínico sobre el amor: el Peda era un caballero q me gustaba y del q me encantaban las cartas cuando vivíamos separados. Ahora, 20 años después (os he dicho q el 17 junio hacemos 20 años en la isla?), el amor sigue siendo el caballero, pese a q no me gusta. :)

    muxus

    di

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    1. Entendido. Dado que le orden es indiferente empezaré por Bella… Además, mañana es festivo en Sevilla, con lo cual poco libro conseguiría que no tuviese ya. Ahora bien, que los voy a conseguir todos a partir de pasado mañana no te quepa la menor duda.

      Por otra parte, lo del amor galante es fun-da-men-tal se pongan los tiempos como se pongan. Que el El Peda es un caballero está claro. Además, guasón e insumiso: doble y triple caballero. Y de la Real, luego… ¿? En fin, El Peda.

      ¿17 años? ¿Habrá post?

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    2. ay q me parto.. LUX, sevillano, q "amor galante" y "vasco" en una misma frase me da mucha risa...

      Y 20 años!!! No 17!!! Y sí, habrá divague, y acabo de decidir q comenzará ayudada por Cohen, con la frase de la dama a la q se escribe, pq como casi cada año escribo algo ese día, ya no me quedan anécdotas...

      oh, pero se me ocurre! Ye podía pedir al Peda q lo escriba él! Una colaboración!!!! ha ha ha

      di

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    3. Confundí el día (17) con la cantidad de años (20) que lleváis en la isla. Perdón. Es lo que tiene escribir a vuelapluma. Perdón, de verdad.

      Pero al grano, fuera rollos: Que El Peda escribiese el post de tan significado día tendría tela, pero tela, de arte. Debes conseguir que así sea cueste lo que cueste, Di. Como sea.

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  6. Hola a todos y a todas. Desde hace unas tres semanas alguien, o algo, está suplantando mi identidad tanto en Internet como en el uso de tarjetas de crédito. Lo de las tarjetas creo que está solucionado. Respecto a Internet, he dado de baja, o desactivado, más bien, mi facebook. Twiter lo usaba muy poco, pero también lo he desactivado. Es posible que también desaparezca de los blogs, a mi pesar.

    Hay otro aspecto, poco investigado. He intentado que también me suplantaran en mi trabajo, al menos en aquellos aspectos más tediosos, pero no creo que lo consiga, ni ahora ni nunca, desgraciadamente.

    En fin, un saludo a todos y todas

    José Luis Ríos



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    1. ¡Pues menuda faena, José Luis!

      Pero no lo entiendo bien. Igual que por esa usurpación no vas a dejar de usar tarjetas de crédito, en lo demás ¿no vale con que cambies tus contraseñas?

      En cualquier caso hay algo en lo que nunca te podrán suplantar: tu singular manera de ver el mundo, tus magníficas fotografías.

      Para todo lo demás seguro que hay solución (uf, casi se que escapa escribir que «Para todo lo demás, está Mastercard»).

      Ánimo.

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    2. Espero haber dado, ya, con la solución. Muchas gracias, LUX, por tu comprensión y ayuda, incluso con este calor (mi hijo y nuera están en Almería, o cerca, en esos mares de plásticos, más bien).

      Y me alegro mucho de que te sigan gustando algunas de mis fotografías, creo que en eso me esfuerzo más que en ninguna otra cosa. Bueno, el piano también, de oficio.

      Un caluroso abrazo

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    3. Joder qué mala experiencia, Jose Luis. Es extraño que combinen tarjetas de crédito con redes sociales, menudo acoso. Me alegro que hayas resuelto lo primero, y bueno, facebook puede ser un agobio. espero que no vuelvas a tener más problemas.

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    4. No obstante, José Luis, ahora que parece que todo se está solucionado, eso te pasa por lo que te pasa. Eres quizá, entiéndeme por favor, demasiado educado. Yo de ti, para protegerme, probaría a ser más gamberro como suelen hacer los desaforados anónimos.

      A mí, y no por ser más listo eso está claro, nunca que robarán las tarjetas que no tengo y suplantarme en la Red también sería imposible o, al menos, no tendría sentido: ¿Quién, o para qué, querría heredar una mala fama irreparable por mucho que me haya costado labrarla?

      No sé… Es lo que dice Ire, el acoso ha sido total, agamenónico. Menos mal que ya le has encontrado solución.

      Ah, y una curiosidad, Di, ¿el nuevo Live Traffic Feed te lo han regalao con un cuarto de Chopped Pork? ¿Yo dónde resido en Francia (asín en general), en Madrid, en San Sebastián, en Delhi (asín un poquito también en general)…? Uf, qué lío.

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  7. Entonces ¿dices que se parece a Rabelais? ¿y que hay que empezar por bella? ¡Por fin algo guay en este verano que se avecina tedioso como pocos!

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  8. Vamos por partes, Lux. Creo que todo está solucionado, lo de las tarjetas, lo de facebook (he aprovechado para darme de baja y no volver) y lo de los blogs. No soy el primero al que le pasan estas cosas, claro. Por un momento me he sentido más importante de lo habitual, acostumbrado como estoy a la transparencia digital y, cada vez más, social. No soy tan educado como parece, en persona. En realidad tengo más sentido del humor, algo que no se ve, en mi caso, en los blogs. Pero bueno, es lo que hay. Es cierto que sería más difícil suplantarte a ti, o sea, imitarte en tu comportamiento digital, con tu... entiéndeme bien, incontinencia verbal, o letrada, o letrista, ya me entiendes. Y tu erudición y humor. No es nada fácil.

    Ire: hace cosa de diez minutos he acompañado a un violín en una pieza francesa, y a un clarinete en otra no francesa pero bastante difícil (para ella). Y también, sí, a una estudiante de canto en una pieza de Emy Winehouse. Estamos con eso que se llaman "audiciones", una palabra con más de un significado. Bien, lo han hecho bien, yo solo acompaño. Me preguntaba, Ire, si seguías con las clases de canto.


    Bueno, un saludo a todos y todas

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    1. No, si te entiendo bien: con mi incotinencia verbal. Las cosas como son.

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    2. Jose Luis, ¡gracias por la pregunta!. Primero que me gustaría volver a oir algo tuyo (en facebook, no!). Segundo, este año ha sido muy complicado para mi y no he podido o quizás querido con suficiente energías hacer extraescolares mías, pero tengo en proyecto apuntarme en septiembre :), que he visto que hay sequía y esto tenemos que arreglarlo ya. En casa todo el día cantando Imagine dragons, me gustan mucho los ritmos muy marcados.

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    3. A algunas personas que conozco bastante bien, Ire, la práctica musical como aficionados les centra y equilibra. Mucha gente disfruta con esa actividad, y hoy día los medios de comunicación hablan a menudo de sus beneficios. Exageras con la sequía. O con su remedio.

      Puse algo aquí mismo hace ya tiempo, y las actividades musicales que suelo realizar están relacionadas, más que nada, con aspectos profesionales, suelen ser instrumentales y solo suelen interesar en ese ámbito. Pero te agradezco el interés.


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  9. Leí Bella del Señor por leer tu divague. Y ahora vas a precipitar la lectura de Comeclavos. Doblemente agradecido. La tribu de Cefalonia me dejó tocado de gozo en el primero, así que el deseo de reencontrarlos, incluso en esos momentos terribles, es grande. Soy de los que cogen cariño a los patanes... lo que me lleva a que tienes que leer a Rabelais: hay una vena potente de zafios broncos que incitan a la risa (y a un análisis profundo de la humanidad) en la historia de la literatura... y es necesario nadar en ella, recorrerla con mesura y espíritu burlón, hasta terminar (creo) en La conjura de los necios, pasando, por ejemplo, por Shakespeare y Ulises, y Tristram Shandy.

    Estupendo el artículo de Enric.

    (Marisa, ¿qué tal tú y la familia?).


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    1. Ostis, ¿pues no se me había olvidado Don Quijote?

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