9 de diciembre de 2016

La fiestuki continúa...

9 divagues

... lo prometido es deuda... el divagante LUX lo ha vuelto a hacer! No es maravilloso?! 

Divagantes del korrintxe, divagantes fantasma del pasado, tal vez divagantes del futuro (Javier Marías, también completamente semidesnudo, creéis?), divagantes que nos siguen en la sombra (Landelino y Soriano, ambos-confirmado-completamente semienbolas), jerga de Mini (rutulador y olor de Yísus, por cierto, tengo updates)... y la repelente niña Vicente de Di, dando clase? (me encanta la muñequita)

GRACIAS LUX, es una pasada. Voy a tener que hacer una votación sobre si lo pongo de fondo... no me puedo decidir! Me encantan los dos! 

Estoy dando saltitos! GRACIAS!

8 de diciembre de 2016

SIETE

14 divagues






















Hoy hace 7 años, SIETE! que seguí a Diva en este proyecto bloguero. Sabéis que siete es uno de mis números de la suerte? (sí, como el de todos, diréis). Bueno, pero es que yo nací en una casa que tenía ese número.  

Extrañamente (esto daría para otro divague, pero mejor, para un relato), cuando yo estaba en la uni, pasó a ser el 13. Que también me gusta, como el 23 (numeros primos?) o el 1 y el 3 (razones personales?) o el 10 (mi número de jugadora de baloncesto, tal vez?). Pero divago: el 7 siempre será mi número, porque era el numero de La Casa.

Esto, junto con que estaba pensando qué ejercicio narcisista podía hacer este año para celebrar el cumple del divlog, me ha llevado al divague de "Casa Tomada: Tomados por la casa".  Releyéndolo, he llegado a la conclusión que, de los 1301 divagues (de los cuales 365 son de Diva), el que más me gusta es precisamente este. En él hablaba de esa casa de número siete donde aprendí a caminar, donde mi hermana aprendió a vagar por los pasillos (lo que se ha convertido en su leitmotif), y mi hija dio sus primeros pasos: casi la veo, entre el sofá y uno de los sillones, con un año y un par de días. 

Mi post favorito habla de esa casa y lo que representa, y de unos de  los quince días mejores de mi vida.


Y como no sería narcisismo completo, si no digo esto, ahí va: si alguien se acuerda de un divague que le gustó, o tal vez uno que le enfureció, o lo que sea... hoy es el momento de decirlo!


Lo hagáis o no: Gracias por estar ahí.


5 de diciembre de 2016

DiScrooge se enfrente a la temporada festiva

3 divagues


Hoy, en el parque frente a casa,  se han juntado dos de mis fobias: correr y la Navidad. Una carrera con miles de personas corriendo 5 kms disfrazados de Santa para recaudar fondos para el hospital de Peter Pan. Qué podría ser peor? Correr con un pájaro al hombro? Navidades con un cuñado de Ciudadanos a la mesa? Celebrar las Navidades comiendo pájaro (cualquier modalidad) y correr para bajarlo? No sé, las posibilidades son múltiples...


Como buena Scrooge (este es un papel que ha estado latente en mí, pero al que quiero dar paso de una vez por todas-claro que si leo ese post... recordemos la ACELGA!!! esperándome en las Vetustas...), me he negado a participar, así que mis compas de piso, Mini y el Peda, se ha ido con unas amigas y su madre. Yo, que me debo a los divagantes como reportera tomando el pulso de la ciudad, lo he grabado: así fue, y así se lo contamos. 



Decía, este año estoy poniendo de mi parte y mi papel de Scrooge está más en lo alto que nunca. El Peda viene con que tiene que ir "con jersey navideño a una fiesta". Uno de esos horribles jerseys con renos y cascabeles! Una luz se hace en mi cabeza: hay uno rojo con muñecos de nieve por la oficina que un compa no se ha llevado a su casa desde el año pasado! Peda, yo te traigo uno, demos un respiro al planeta. Y o acaba aquí: el otro día una de las jóvenes de mi equipo viene de nuevo con "traigamos algo en plan comida de navidad a la última reunión del año" y, no contenta con eso: "hagamos Secret Santa" (el amigo invisible). Todo el mundo calla y mira a los lados. Alguien-lo habéis adivinado, Scrooge-tiene que decir La Verdad: "mirad, lo de la comida, si no hay otra, sea. Pero el Secret Santa, PASO" (en serio, ya no me quedan velas aromáticas). Yo esto lo hago por el planeta. Basta! Y así todo...



Queridos: comienza la carrera de las fiestas de Navidad. Doy por inaugurada la temporada de brillantina en D&D, retransmitida por Scrooge, quintacolumnista gruñona que, os lo digo, solo va por ser vuestros ojos. 



Pero no correré!

1 de diciembre de 2016

Tu novia es muy guapa, pero hacéis una pareja bien fea

31 divagues
El feminismo es necesario, es imprescindible, es vital. Sí: incluso ahora, incluso en occidente, incluso en las profesiones liberales. 

Por supuesto también lejos. Hoy recibo un email de Plan International con la buena noticia de que PLan ha logrado que en Malawi el matrimonio no sea legal hasta los 18 anios.  Una chica, cuya hermana fue una de esas "child brides" (ninias novias), comenzó la lucha y fue apoyada por "Because I'm a girl" de Plan. Que te obliguen a casar a los 16: qué drama. 

Ayer me entero que en la televisión pública de Marruecos (atención, pública), a tenor del día de la violencia en contra de las mujeres hacen un reportaje enseniando a las víctimas cómo maquillarse para cubrir las moraduras, cortes, etc. 

Antes de ayer escucho un debate en la radio sobre la mencionada violencia contra las mujeres y una de las participantes exhorta a las oyentes: cualquier mujer que nos escucha, que piense si puede decir con tranquilidad que en toda tu vida no ha sufrido una agresión por parte de un hombre. Agresión en el amplio sentido de la palabra, que puede ir desde un comentario desagradable que te hace sentir mal, hasta burradas que leemos en la prensa, pasando por un tocamiento, así de pasada. Invito a las divagantas a que lo piensen. Yo, desde luego, tengo más de una, y contaré la que recuerdo como primera porque será de lo más ilustrativo: era el verano de-atención- 4 de EGB (9, 10 anios?). Estaba de colonias con las monjas en el monasterio de Iranzu, Navarra, Reserva Espiritual de Occidente y por allí cerca había un colegio de chicos de colegio de curas acampados. Una tarde, estaba con un grupo de amigas, y pasó un grupo de los chavales por nuestro lado. A uno de ellos le pareció una gran idea en ese momento pellizcarme el culo. Pobre: no sabía con quién había topado. Con 10 anios, recuerdo la humillación, el cabreo, estar viendo en rojo. Mis amigas me intentaban consolar cuando, veo que el tío, arropado por su grupo, estaba cogiendo algo del suelo. Ni corta ni perezosa fui corriendo y, con todas mis fuerzas le metí una patada en, esta vez, su puto culo de pre-machista. Habíamos venido de caminar por el monte y llevaba las chirucas, enormes, duras (le faltaban los crampones!) , perfectas. El imbécil me persiguió, pero no me alcanzó, y me juró venganza. Diez anios: por qué?

El finde escucho las declaraciones del alcalde de Alcorcón, un impresentable, un payaso, un imbécil más que habría que ignorar si no fuera porque está ahí gobernando. Al pobrecito le indigna que se esté legislando siguiendo inspiración de las feministas. Que somos todas unas rabiosas y frustradas. Lleva razón: frustradas estamos, de que le voten a gente como a él. Pero lo de la rabia, ay, yo es que soy antigua y creo que la rabia y el cabreo son motores fundamentales de la historia. Así que entiendo que moleste a los que no quieren cambiarla. Pero el que a este desgraciado le resulte cualquier cosa molesta, me estimula. 

La semana pasada un compa de la facultad me envía unas fotos con su novia, 15 o 20 anios menor. Se han conocido en el caldo de cultivo de relaciones de poder ideal: el trabajo. Vienen a ser como el abogado y la que está en prácticas, el médico y la enfermera, el jefe y la becaria: suena cliché, pero es el mayor estereotipo imaginable. Ella es una rubia con esos rizos que algunas meten horas en trabajarse ahora, los ojos azules, carita sonriente, muy guapa. Al lado de mi compa, cuarentón, canoso, con incipiente papada, me da una pequenia arcada (y van vestidos), y ganas de decirle: "tu novia es muy guapa, pero hacéis una pareja bien fea". Alguien se lo va a tener que decir, porque está claro que de los otros tíos solo va a tener palmaditas en la espalda, "menudo tío", y secretamente "ojalá pudiera yo quitarme a mi mujer por un bimbo de este pelo". Alguien se lo va a tene que decir a este tío, y a otro, y al de más allá. 

Porque todo lo que he contado aquí, desde lo más bestia hasta lo más leve, es machismo. Y es nuestro deber mostrar rechazo social: es la única manera. Aún recuerdo los días en los que alguna gente presumía de enganiar a haciencia. Hoy, aún mucha gente lo hace, pero pocos se vanaglorian en público. El problema con el machismo es que aún publicidad machista, perpetuación de los roles machistas, letras de canciones machistas, actitudes machistas son aceptadas e incluso aplaudidas. O incluso votadas: y no hablo solo de Alcorcón, también de países de 325 millones de habitantes. Estamos asistiendo a una contracultura-a falta de mejor palabra- y regresando a temas que creíamos muy superados. Los de veintitantos, que creen que el sexo es lo que ven en el porno, y la poesía los versos de reggaetón, deberían estudiar historia. 

No os calléis. Perderéis algún amigo, pero serán de los que no merecen la pena. 

28 de noviembre de 2016

El humor como herramienta de cambio político: Es posible?

18 divagues
Nunca me había pasado esto tan mal, que con un divague casi terminado se me borrara todo cuando cambiaba nosequé. Todo el post se ha tornado una letra, y por mucho que he ido para atrás, no lo he logrado recuperar. Tenía enlaces, tenía fotos, tenía citas de un podcast... odio la vida. Por si alguien se lo pregunta, no he llorado: pero la ocasión, os lo digo, lo merece. 

"No nos burlemos de la Guardia Civil, la humanizamos". Así comenzaba, con esta frase que escuché por la radio y me hizo saltar. Un actor de serial televisivo está haciendo este análisis sesudo de uno de los efectos del humor, humanizar? Entonces eché para atrás (bellezas del podcast) y me di cuenta de que solo una letra podía cambiar totalmente el significado de una frase. El actor decía: "No nos burlamos de la Guardia Civil, la humanizamos". Ah, o sea, se intentaban defender de acusaciones, y además iban a intentar humanizar nada menos que a la Guardia Civil. Good luck.


Esta anécdota me recordó otro podcast, el último de la "Revisionist History" de Malcolm Gladwell titulado "The satire paradox" (La paradoja de la sátira), donde Gladwell habla precisamente de esto, de lo que se busca con la sátira, y lo que se consigue, que a veces es muy distinto. 

El primer ejemplo que usa es el del programa televisivo ochentero británico "Loadsamoney" (Muchapasta), del cómico Harry Enfield. Enfield, crítico con Thatcher y sus políticas, liberal del izquierdas (en contraposición con la clase trabajadora de derechas que lee The Sun) creó un personaje de comedia, el típico bufón de derechas con coche llamativo, cadenas de oro, y mucha pasta (producto de la construcción en época de boom inmobiliario, suena de algo?), que hacía reír por igual a los de derechas que a los de izquierdas. En un programa, criticaba a las enfermeras (pendones!) que estaban de huelga, y de esto se reían los de derechas (que trabajen!) y la izquierda (qué gracioso, es ironía). Anios después, Gladwell le pregunta a Enfield si cree que su comedia cambió algo y él contesta: "nada". Un ejemplo parecido es Colbert, un presentador de show muy de derechas (lo representa o lo es? no me queda claro), que cuando fue una mujer de izquierdas a su show le preguntó, "así que eres comunista?" Todos rieron: los de derechas porque lo veían como un ataque a ella, y los de izquierdas porque lo entendían como un autoataque. Quién es el objeto de la broma? A veces, mientras intentas aclarar quién es, se te ha perdido el contenido. Pero no deja de tener mérito atraer a los dos polos del espectro, por distintas razones. 

Gladwell habla de Tina Fey, una humorista que se hizo famosa en 2008 por su imitación de Sarah Palin. Aparecía en un show de máxima audiencia y casi no tenía que escribirse guión, tales eran las declaraciones normales de Palin. Un día, Fey es entrevistada sobre esto y, en lugar de ir al meollo de la cuestión, que era "alguien tan poco cualificado como esta persona podría ser vicepresidenta" (gritito, aunque si se vieran ahora...), terminan analizando la mecánica del humor. O sea, de dónde sacó la inspiración para el acento, y cosas así. Pero el problema de Palin no es cómo habla, sino cómo piensa, y lo que va a hacer como gane. Pero esto no se toca, Fey está demasiado ocupada en ser graciosa... y luego, la hecatombe. Aparecen Fey y Palin en el mismo show, vestidas igual, con el mismo peinado: introducen a Palin en la broma, la hacen aceptable, votable. Palin gana. 

Por último Gladwell describe un ejemplo de algo que él considera verdadero humor arriesgado y que mueve. En Israel, hay una grupo de humoristas progresistas, gente que querría que Palestina tuviera su propio estado, esas cosas. Parece ser que hacen un show verdaderamente que pica... cuenta el sketch de un grupo de ninios de guardería que contestan a preguntas de la maestra como loritos de un adulto de derechas. La profe les ensenia el mundo, y les dice "Esto es Israel, cómo se llama el resto?" Y ellos "antisemitas"... y así todo. Gladwell se ríe mucho, nos cuenta, pero la segunda vez se pone a pensar. Esta no es sátira fácil, sino que muerde. 

La sátira requiere interpretación, es complicada. No todo es lo que parece. Jonathan Coe dice que humor blanco como el del gordo y el flaco, los tortazos que se dan mientras intentan subir un piano, hablan de un problema físico humano imposible de solucionar, y nos reímos. Pero la política, aunque tiene algún tema imposible, muchos otros se pueden tratar, y con solo reirnos y pasar página no hacemos nada. 

La sátira que predica solo a los ya convertidos, cual es su objeto? Así me sentí hace un mes en el "Mongolia El Musical". Todos los que estábamos allí éramos de una cuerda determinada (o tal vez en Londinium algunos fueron solo porque era en castellano... me gustaría haber escuchado a alguno-hay una pequenia sádica en mí, está claro). Pero, es esto tan extranio? Os tengo que admitir que cuando voy a Ejpein y caigo frente a una pantalla, acabo en La Sexta. Que, por cierto, y pese a lo que me gusta Wyoming, no le hizo un sarahpalin a Esperanza Aguirre? Tanto meterse con ella, reírse de ella, no acabó así siendo una seniorona rancia simpática, en lugar del horror ideológico y ejecutor que es? Esto por no hablar de Pablo Motos en el Hormiguero, sacando a Rajoy dos días antes de las elecciones para, en lugar de meterle los colmillos en la yugular ofrecerle un escenario para que con sus sentencias de abuelo autista llegue a la gente? Cuántos votos le dio al PP Motos con ese masaje?

Gladwell conclude con que se puede decir casi todo con humor. Los comediantes se han convertido en nuestras voces de la verdad. Si quieres decir algo que duela, mejor lo cubres de azúcar con humor, como decía Mary Poppins... una cucharada de azúcar hace que la medicina pase. Las audiencias que tiene estos shows, o estos humoristas, ni de lejos las pueden alcanzar los editoriales de los periódicos, las piezas de investigación más prestigiosas... nada. Tienen un poder increíble, y hay que aprovecharlo. Humanizando al enemigo solo le hacemos un favor a él. 




25 de noviembre de 2016

"Captain fantastic", trastorno bipolar, y breve frivolidad a tenor de Vigo

28 divagues
Este divague no es una crítica cinematográfica a la última peli de Vigo Mortensen "Captain Fantastic". No quiero hablar de la fotografía, ni entrar si en un punto hacia el final el guión desvaría un poco (que en mi opinión, lo hace). No quiero hablar de los grandes temas, ni de las mise-en-scene. 

Este divague podría ser, entonces, la carta que yo escribiría al director, al guionista, a Vigo, sobre un punto del guión donde creo que han patinado, y me parece un problema que en pelis y en literatura la gente no se informe y aún sigamos con estos fallos de base. Tiene que ver con el eterno tema malinformado: la salud mental, o más en concreto, la falta de salud mental, aquí en Trastono Afectivo Bipolar.

Al principio de la peli aparece Vigo, padre de tropecientos hijos, llevando una vida de supervivientes en el bosque. Cazan animales para comer, se cosen la ropa, y él los educa leyendo "Los hermanos Karamazov" y "Middlemarch". Al calor de la fogata tocan instrumentos musicales, y con el alba escalan paredes verticales. 

Dónde está la madre? Los más pequenios lo preguntan en algún momento y entonces Vigo, que nunca miente (estos son ninios que nunca han creído en Los Reyes Magos o en la abejita y el polen: Vigo les ha hablado de las feromonas, y demás mecánicas del coito, fases mórula, embrión, su camisita y su camisón) les dice exactamente que, como saben, su madre está en el hospital porque tiene "un desequilibrio de serotonina en el cerebro que la hace ser infeliz". Básicamente luego sabemos que la madre sufre trastorno bipolar (maníaco-depresivo) y que su familia (padres adinerados) la han ingresado para tratarla, porque no están nada contentos con esta vida del bosque: ellos tenían una hija preciosa que conoció a este lunático y acabó matando mapaches para comer, y haciéndose un gorro con la cola. 

No es un spoiler contar que la madre se suicida porque aquí comienza verdaderamente la peli: se torna una road-movie en la que Vigo y los siete hijos van al funeral y sus interacciones con "el mundo real". Estos choques culturales se pueden considerar el meollo de la peli, el preguntarse si es abuso al menor el imponerles esa vida, o si por el contrario los hijos son más sabios que los que están pegados a sus pantallas en la así llamada "civilización".

Pero no he venido yo aquí a hablar de los grandes temas, sino de la enfermedad de la madre, enfermedad mental de las severas. Quiere la pelíula darnos una visión sobre el origen de esta enfermedad? Qué datos científicos maneja para formular la etiología? Qué predispone a alguien a desarrollar trastonor bipolar? Qué lo desencadena? Qué lo mantiene? Pues, pese a la pequenia charla de Vigo sobre el neurotransmisor serotonina al principio, el resto de la película lo ignora y todos se dedican a culpar a la vida en los bosques, (inducida por Vigo, los padres de ella sugieren) como la causante de su desorden. Tanto es así que hasta el ultra-seguro de sí mismo Vigo llega a culparse del suicidio en algún punto. 

Seniores guionistas: si querían plantear ese tema, que alguien se ha venido abajo por un estilo de vida, es inapropiado usar un bipolar. Un desorden que, si no medicado, va a estar presente de todas maneras, aunque te encante su estilo de vida. Vale que circunstancias ambientales peores no ayudan e incluso pueden acelerar su desencadenamiento, pero el desorden no es causado por un ambiente hostil (que encima en la peli no parece que lo fuera, sino que tanto ella como Vigo lo eligieron libremente y les iba esa marcha).  Estaría bien que consultasen con algún profesional... no sé, sugiero. 


Pero no terminemos así de bajona, pasemos a un necesario momento frívolo: Vigo, oh Vigo. El divagante pitagorín tal vez recuerde mi elección de Vigo para mi tesina sobre las barbas. No, no fue al azar: Vigo me parece atractivo. Pues bien: hace unas semanas le escuché en una entrevista por la radio que... no pude acabar. Vigo, si ese es su estado basal real (y no le pasaba nada ese día, quiero decir) me pareció un tipo melancólico, intenso, sin sentido del humor. Un senior que se toma a sí mismo muy en serio y con el que una cena se me haría eterna (estamos hablando de que cambié una entrevista de media hora!). Al escucharlo, iba recordando la (no sé si leyenda urbana) de David Trueba: en pareja con Ariadna Gil, esta le dejó por Vigo. Trueba, que sigue siendo amigo de los dos, lo asumió perfectamente diciendo: "claro, es que no hay duda, entre Vigo y yo, es evidente". 

Ahora te entiendo Trueba, eres malvado: sabías perfectamente las cenas que le esperan a tu ex el resto de sus días con el buenorro de Vigo...

22 de noviembre de 2016

Querida Mini: La noche irónico-patriótica del Royal Albert Hall

7 divagues
Querida Mini,

Te escribo esta carta para que la noche del sábado nunca se nos olvide. Sé que habías estado antes en conciertos, en ballets, en teatros... pero ayer fue la primera vez que fuiste -conmigo!- al Royal Albert Hall, a uno de esos conciertos populares (los "Classical Spectacular"), de aquellos que tocan piezas famosas para la gente que escucha Classic FM, en lugar de la BBC3, casa de la clásica más hardcore). O sea, esto no era para escuchar todo el Concierto para piano nº 2, op. 18 en do menor de Rachmaninoff o las Suites para violonchelo solo, BWV 1007-1012 de Bach (dos de mis piezas favoritas, sin intentar pretenderme la melómana clásica que no soy). Era "música clásica para el pueblo", o el populacho, casi diría yo (imágenes de la gente de la calle disfrutando de una ópera de Mozart en "Amadeus" vienen a la cabeza... sí, "Amadeus", esa peli que aún no has visto entera- no porque te diera miedo el malo Salieri disfrazado de "Darth Vader" cuando visita al prota, sino porque el pobre Wolfgang "bebía demasiado vino"). Pero para dos chicas, una de 8 años que nunca practica su guitarra todo lo que debería (aunque esta mañana nos has deleitado con "Wild Things"), y otra de 45, mera aficionada a la clásica pero casi pro, apasionada observadora del género humano: perfecto. 

Mi júnior, K, coreano, conoció a su novia, S, en un grupo de coreanos en Londinium. S. es violinista de la Royal Philarmonic Orchestra, y la semana pasada nos ofreció dos entradas. En este concierto, además, ella iba a ser "concertmaster" (concertino,  violinista que dirige a los primeros violines, segunda en rango tras el director). Así que aunque no la conocíamos previamente, nos hizo ilusión saber que esa chica asiática de veintitantos que entró una vez que toda la orquesta estaba sentada y dio la mano al director era la novia de K. 

Al llegar al Royal Albert Hall, te quedaste alucinada.... ya lo habías visto otras veces de paso por fuera, pero es distinto ir de noche, todo iluminado, y a un concierto! Como escribiste en tu diario "I have to go all fancy and black" (tengo que ir toda de guapa y de negro). Y las dos fuimos glamurosas en plan brujas, y allí nos encontramos desde gente con lentejuelas hasta con otros en anorak. Había muchas abuelitas inglesas de esas que abundan en los pueblos de Yorkshire, y al ver la cantidad de autobuses a la salida, mucha gente desde luego venía de otras ciudades (ya conocemos gente que viene desde Nottingham a los Proms, por ejemplo). Nota: Los Proms son un ciclo de música clásica que ocurren en verano en Londinium desde 1895. Desde hace tiempo queremos ir, pero siempre están vendidos ("sold out", el sintagma más frecuente en esta ciudad).

Recogemos las entradas en la taquilla y al entrar, nos indican seguir el pasillo hasta la puerta 6. Al ser una estructura circular, el pasillo está alrededor del hall central, cubierto de cuadros con fotos de gente que habrá actuado allí (sí, David Bowie!) y por fin llegamos a nuestra entrada. WOW, cuando entramos: "its awesome!" dices... un auditorio circular con capacidad para más de cinco mil personas, es verdaderamente impactante. 


Esperamos unos 20 minutos: estamos en unos asientos geniales, en el centro del nivel inferior (stalls), pero hacia atrás con lo que hay pendiente. Cuánto falta, Mummy? 15 minutos? Cuánto falta? 10... Va entrando la orquesta poco a poco, detrás unos uniformados del ejército (no aplaudimos), y el coro. El auditorio está todo vendido, y hay claramente un ambiente muy distinto de otros conciertos de clásica: hay banderas británicas (la Union Jack) colgando de las paredes, y todo el mundo lleva sus propias banderas (que deben vender junto con el programa "en el puesto instalado en el hall del teatro"-gracias les Luthiers). 

Entra S, entra el director, y sin decir nada, todo se pone violeta y lo que entra como un tsunami es el "Carmina Burana" de Carl Orff. Nos quedamos todos clavados en la butaca, tal es la fuerza de esa pieza. Te encanta, no parpadeas. Luego me dices que en clase de música os la habían puesto y os habían preguntado "cómo os hacía sentir", y me dijiste "asustada". 


Al terminar el director se vuelve y... habla al público! Un foco de luz cae sobre él, como si fuera una superstar, y nos da la bienvenida con un tono que en absoluto asocio al de un atormentado director de orquesta, y mucho menos un estilo que fuera a ser aceptado por el público regular de conciertos de clásica.


Y así sigue el concierto, pieza tras pieza archiconocida (y amada), con alguna tal vez algo menos. Todas los movimientos más famosos de las obras que están en la cabeza de todos, nombradlas: El Claro de Luna de Debussy, El Danubio Azul,  El Verano de Vivaldi, el Coro de Aleluya de Haendel, el final del Lago de los cisnes, Csárdás de Monti, Música Acuática de Handel...  También óperas: La Donna e mobile, la Canción del toreador de Carmen, el coro de los soldados de Fausto, el preludio del Acto III de Lohengrin de Wagner, el Dueto de los Pescadores de Perlas de Bizet, Nessun Dorma  de Turandot. Y otras que a mí me sonaban menos, como Finlandia de Sibelius o The lark ascending de Williams, o algunas abiertamente militares (recordemos que tenemos a los uniformados allí) como "The liberty bell march" o abiertamente nacionalistas  como "Land of Hope and Glory" o incluso "Rule Britannia!" Al final la Overtura 1812 de Tchaikovsky... con cañones y todo!


Menudos susto! A ver, que ya íbamos preparadas porque toda la noche había sido así: luces de colores, en plan halos de láser a juego con la música, bailarinas con vestidos de esos que hacen tus delicias (aunque lo niegues) con el Danubio azul, soldados con la Marcha Radetsky, o el solista de violín paseando entre el público... pero, que no estamos en ciudad ni época para empezar a echar disparos así sin aviso! La reacción de la gente, mirar para arriba sin ninguna sonrisa en plan "qué pasa ahora", y por fin, suspiro general porque desde los arcos de arriba salen cañones y fuegos artificiales. Te recuerdo tapándote los oídos y bastante asustada, tú que no te asustas de nada (bueno, de Mozart borracho o más recientemente del pintor Turner enfermo en la peli de Mike Leigh). 

Pero eso no fue, Mini, ni de lejos lo que más miedo dio de la noche. Te cuento: la última noche del ciclo de música anual veraniego, los Proms, es muy famosa por ser un poco una versión de nuestro concierto: grandes hits y además, se termina con música patriótica. La gente va disfrazada, ondean banderas, y se retransmite por la radio por todo el mundo. Este año, el "Rule Britannia!" y demás no se vieron libres de polémica, porque, tras el Brexit, el ondear una Union Jack se ha vuelto tan culpable como  ondear una roja y gualda (por qué, te preguntarás? Tendrán que pasar unos años, y estudies historia, para entenderlo). Hubo un grupo que hizo un crowdfunding para comprar banderas europeas para regalarlas en el último de los Proms, y se montó una polémica porque aún había ingenuos que decían "es solo música, no politicemos la música". Todo acto es político, Mini, desde que te levantas por la mañana, y por supuesto, elegir ondear una bandera en un himno patriótico, lo es mucho más. Los símbolos importan. 

Pues bien, pese a tal vez haber leído lo anterior con desinterés en la prensa en Septiembre, de verdad que yo no estaba preparada para lo que íbamos a vivir durante el concierto. Cuando comienza Elgar  con su "Land of Hope and Glory", la gente comienza a ondear sus banderas, sombras de banderas se iluminan de fondo, las que hay colgadas de las paredes adquieren un nuevo relieve. Desde el principio, mirando a las abuelitas de Milton Keynes y a los señores jubilados de su trabajo de contables, decido tomarlo irónicamente, y básicamente reírme. La pareja a nuestra derecha, que tienen dos banderas nos dan una para ti, Mini, que, he de decirte, aceptas de buen grado. La señora está exultante con su buena acción: ha conseguido que las únicas dos personas sin bandera (y los tres franceses con cara de pocos amigos que tenemos detrás) enarbolen una. Mini, tengo un vídeo graciosísimo (tomado para chatajearte en el futuro, lo digo ya), en el que agitas la bandera, pero sin demasiada ilusión. La señora de Sheffield está en un momento orgiástico patriótico y tú ondeas  mirando a los lados en plan "cuánto falta". 

Pero esto no es nada. Luego sale uno de los tenores, con una casaca con los colores de la Union Jack a cantar "Rule Britannia" y ya se vuelven locos... y la repiten, y tiran globos desde arriba, y más luces de colores con la bandera. Mi junior me cuenta el lunes que su pobre novia esta hasta los piiii de tocar esta canción (tantos años de violín para esto), y en particular de los bises. Yo me río y filmo para mi blog, Mini. Tú, por tu famoso espíritu de contradicción, grabas un whastaapp para la familia declarándote inglesa y acusándome de no tomármelo en serio. Representamos esos papeles enfrentados riéndonos mientras salimos: no nos orientamos porque ahí enfrente esta la estatua de la Reina Victoria, luego eso debe ser Hyde Park, nos mojamos pese al paraguas, y por fin terminamos en la parada de South Kensington. 

Oh, y aun me río más: la bandera está toda arrugada! Dejas el palo en una papelera y te aferras al papel mojado hasta llegar a casa. Que gran metáfora: Rule Britannia! despachurrado...